Este cuarteto danés nacido en 2006 llega con un lanzamiento que ratifica su sonido en un álbum original en el que los sintetizadores y las guitarras toman el protagonismo en gran parte del álbum.

VOLA es una banda danesa de metal progresivo, nacida el 2006 en Copenhague formada por Asger Mygind, Martin Werner, Jeppe Bloch y Niklas Scherfig. Hoy solo Mygind (voz principal y guitarra) y Werner (teclados) siguen en el grupo junto a Nicolai Mogensen (bajo) y Adam Janzi (batería).

Luego de dos elogiados lanzamientos, “Inmazes” (2015) y “Applause of a Distant Crowd” (2018), VOLA lanzó al mercado su tercera placa, “Witness” el 21 de mayo de este año.

El álbum abre con “Straight Lines”, un tema que va creciendo rápidamente y sin esperas, que no admite ni paciencia, es todo inmediato. Tiene dinámica y cada sección se diferencia de la otra, siendo perfectamente identificable los contrastes. El paso del estribillo al coro es notable pasando de ese teclado suave cargado de efecto a una guitarra sumamente pesada y gruesa, planteando un cara y sello que veremos durante todo el álbum.

Desde su primera placa en 2015, VOLA es una banda que ha presentado esta dualidad de música electrónica con Djent y el metal progresivo más duro. En cada lanzamiento esta apuesta se ha ido consolidando y perfeccionando, llegando a la creación de un sonido identificable y particular.

La banda danesa tiene distintas facetas, como podemos evidenciar en la segunda pista “Head Mounted Sideways” donde la voz de Asger Mygind se vuelve áspera y adquiere otro cariz muy distinto en la apertura del álbum. Esta segunda canción es dramática, esto porque entre el coro cálido y los arrolladores gritos además de los duros sonidos que aparecen por todo el tema, produce una vivencia que lo hace que uno se sienta atrapado entre la espada y la pared. Por otra parte, los teclados le dan variabilidad a la mezcla, pero lo que me parece central es esa sonoridad de metal progresivo que se nota influenciada por Fates Warning en su versión más noventera.

24 Light-Years” es una canción sumamente compleja, pero que no pierde su búsqueda de ser una composición de consumo masivo. Tenemos una ampliación de los sonidos presentados hasta este momento, pero sobre todo el uso de un compás irregular que se muestra oculto por lo que podríamos clasificar como una balada con embrollados teclados.

Llegamos al sencillo promocional del álbum, la tercera composición del álbum, “These Black Claws”. Este tema tiene un aura tenebrosa y oscura, además, presenta el apoyo del rapero, MC y productor musical, SHAHMEN, el que aporta su voz y apoya en la escritura del tema. El tema te arrastra y te atrapa con su música, experiencia que complementa las letras que hablan sobre las adicciones en una actuación que se siente influenciada por el nu-metal de fines de los 90.

Ya a esta altura, podemos darnos cuenta de lo increíble que puede ser VOLA, siendo capaz de crear un metal progresivo que no se encasilla en ninguna influencia particular y que tiene una capacidad para diferenciarse y crear un sonido único, sin importar cuán diferente suene una canción de la otra.

Luego en la quinta pista nos encontramos con “Freak” un tema de melodías suaves con voces etéreas, producto del efecto de reverberación. Me recuerda por momentos a Yes o a los temas más comerciales de Dream Theater. Esta canción sirve como una forma de descanso luego de tantos ritmos feroces, cambios de ritmos y temas con muchas capas y texturas.

Napalm” combina teclados dominantes y protagonistas, además de riffs de guitarra que también luchan por su protagonismo. Por otra parte la batería de Adam Janzi nunca para de reclamar su lugar de importancia complementando el sonido que generan las seis cuerdas de Asger Mygind y el sintetizador de Martin Werner.

En base a lo anterior, gran parte del sonido generado por el grupo danés se obtiene de la suma de la guitarra y los sintetizadores, además de voces que conectan con el sentimiento que expresa la instrumentación. No podemos dejar a la batería que por momentos también es parte principal de la construcción de la identidad de VOLA. Asger Mygind a nivel vocal tiene la capacidad de adaptarse a cualquier canción y matiz para complementar de manera correcta cada canción

En la séptima pista tenemos “Future Bird” en la que la voz de Mygind cambia y se modifica respecto de los ascensos y descensos de la melodía que en sus momentos más épicos adquiere fuerza gracias a la guitarra y los teclados. En las partes más tranquilas es la batería y la voz quienes toman el lugar con el teclado lanzando sonidos más ambientales.

Con “Stone Leader Falling Down” volvemos a los sonidos de djent que vimos en el primer tercio del álbum. Tenemos unas guitarras sumamente pesadas que se combinan con el teclado que suena también agresivo al igual que la voz. Todo es sumamente pesado pero también hay una luminosidad que por momentos aparece en los sonidos del sintetizador.

Cerramos con “Inside Your Fur” una canción pegadiza que te conquistará con su coro que contiene un falsete que recuerda a Leprous, con varias capas y complejas estructuras que se simplifican en la primera escucha.

Este disco está bien producido, es magnífico el sonido que no cojea por ningún lado. Por otra parte, “Witness” en cada tema tiene algo nuevo que mostrar. Y por último, tomando lo anterior, pareciera que en cada canción todo fue pensado y compuesto de manera deliberada y que nada fue dejado al azar.

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