Desde Curicó, existe una fresca y prometedora propuesta con sonido clásico y a la vez conocido, proyectado y adornado de manera juvenil y novedosa de la mano de M.K, banda local que rescata la dureza del rock clásico, la potencia del punk y la metafórica sinceridad de las bandas grunge de los 90’.

Recordando sonidos tanto de bandas clásicas como lo serían Led Zeppelin y AC/DC, como de agrupaciones más contemporáneas del rock internacional como Foo Fighters o Nirvana. También nos recuerda al sonido de conjuntos latinos como La Renga, Bbs Paranoicos, Fiskales Ad Hok, entre otros.

Formada en 2015, en un recreo durante su último año de enseñanza media, M.K se formó de la mano de Marco Oliva, encargado de la composición de letra y música, siendo al mismo tiempo voz principal y guitarra rítmica. Oliva proyecta sus ideales y emociones con su potente voz raspada, que a la vez consigue melodizar triunfantemente para crear una perfecta amalgama de sonidos como se puede apreciar en la mayoría de su primer disco homónimo. 

La banda es completada por Brayan Barrera a cargo de la batería, con ritmos alocados y potentes, que nos hacen vibrar en sus presentaciones en vivo; Angy Mellado a cargo de las líneas de bajo, aportando el peso y ferocidad correspondiente de su instrumento tanto en estudio como en vivo; y Diego Inostroza, que incorpora tanto solos como arreglos en su puesto de guitarrista solista.

El disco, titulado simplemente “M.K” se compone de ocho tracks, cada uno con la marca de la banda en cuanto a sonido, con distorsión por montones, aunque sin saturar de ninguna forma. También es notable lo marcadas que suenan las baterías, con ritmos estridentes, también afilados solos de guitarras y bajos marchantes. 

Empezando por la declarativa “Vete de aquí”, de la cual se puede destacar la frase “Siente la violencia de mi voz”, que nos indica exactamente cuáles son las intenciones de MK en cuanto a música. Seguida por “Sólo”, tenemos una canción un poco más reflexiva, ahondando de a poco en la profundidad de nuestros amigos, ya que no son solo una banda ruidosa, y que pueden melodizar tanto como explotar. La misma línea sigue “Jaula de cristal” con una intro en canal limpio de guitarra, pero que se acentúa en pocos segundos con la fuerza correspondiente. 

Las canciones “Niño”, tanto parte 1 como parte 2 destacan una muestra de la influencia blues que pueden haber adquirido los músicos a través de su formación musical, quizá inconscientemente puesta en práctica, entregándonos una historia dividida en dos partes sobre lo que es la juventud desde la visión de Marco Oliva. Después, tenemos “El vals del muerto”, la cual le hace justicia a su nombre usando ritmo de vals y con arreglos de distintas fuentes para dar la entrada a esta canción con distintas fuentes y direcciones. También nos entrega una historia sobre la fragilidad característica del ser humano. 

Para finalizar esta producción, tenemos las canciones “Rompe el silencio” y la desesperanzada “No me importa”, también contando con potentes riffs y líricas existenciales.

Se recomienda escuchar atentamente el material debut de esta banda, que promete mucho más para futuras producciones, ya habiendo sacado singles que preparan el terreno en tiempos venideros. Si buscan producciones nacionales rockeras y distorsionadas, M.K es una opción viable para dedicarle tiempo de escucha y asistencia a presentaciones en vivo.

Escucha el debut de los curicanos aquí ⇓:

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