La jornada era doble en el Teatro Caupolicán. Eran dos power tríos de alto vuelto los encargados de subir al escenario la tarde de este 12 de noviembre. Por un lado, la banda magallánica Hielo Negro volvía a los escenarios luego de haberse presentado en agosto pasado en el Bar de René. Por el otro, el trío de hard-rock Profano tenía como razón principal para presentarse en el emblemático recinto capitalino el poder mostrar por primera vez en vivo su más reciente trabajo titulado “La Soledad de los Mundos”.

Dada la actual situación de pandemia y, como ha sido la tónica ya en los shows en vivo que de a poco comienzan volver, se dispusieron sillas para que el público pudiera disfrutar del show con la debida distancia física. Sin embargo, bastó que la batería de Rodrigo Barahona diera paso al bajo de Pablo Navarrete y a la guitarra del también vocalista Marcelo Palma para que la gente se levantara de sus asientos. Fue así como la incendiaria “Kaos ahora!“, del disco Purgatorio Bar del año 2007, abrió los fuegos de esta cita doble en el recinto de la calle San Diego. 

El conjunto de rock patagónico -como le gusta denominarse al trío formado en 1997- se dio tiempo para repasar toda su discografía. Fue así como a lo largo de su presentación se fueron sucediendo temas como “Salamandra”, de su disco “Demonio Parlante” del año 2001 así como también “Muere Joven” y el reconocido single “Lobo Estepario”, ambas de su álbum Donde Nacen Los Vientos del año 2005. 

Ya para ese entonces se sentía la magia del sur. La magia sureña y negra del rock de Hielo Negro que, luego de interpretar “Cabo Negro”, de su segundo trabajo Patagonia Rock del año 2003, procede a deleitar a los asistentes con su versión en español de “Simple Man” original de la mítica banda de rock estadounidense Lynyrd Skynyrd. Con su sello sonoro característico, este cover no tiene absolutamente nada que envidiarle a la versión que hizo Deftones en su álbum de covers ni a la que Shinedown incluyó como bonus track en su disco debut.

De su disco debut, también sonó la brutal “Sin Ley Ni Dios”, momento que fue aprovechado por un asistente que no tuvo mayores obstáculos para subirse al escenario para danzar desenfrenadamente y abrazar a Marcelo Palma, quien continuó derrochando potencia en los riffs hasta que el fanático fue escoltado para salir de escena. 

Posterior a eso, la banda interpretó dos temas de su trabajo Altas Mareas del año 2011: “En la Ruta”, con esa potente intro de guitarra y bajo así como también la canción que le da título al disco. A esa altura ya abundaban las cabezas agitadas y las baterías invisibles de parte de los más enfervorizados asistentes al show, quienes saben que este power-trío suena como un cañón. O, mejor dicho, como una locomotora, que pareciera comenzar de un modo lento y arrastrado pero que sin duda no se detiene. Justamente, la canción “Locomotora” y “Cemento”, ambas de su disco Patagonia Rock del año 2003, fueron parte de los momentos finales de su presentación que se fueron entremezclando con “Shaman” y “Purgatorio Bar” del disco que lleva este mismo nombre, lanzado en el año 2003.

Tras alrededor de una hora de show, Hielo Negro se retira del escenario agradeciendo a los asistentes por seguir apoyándolos a ellos y a las bandas nacionales en general. Momento, entonces, para hacer una pausa e hidratarse, ir al baño, descansar o, derechamente, ir a buscar tu cabeza, que había sido hace instantes volada por la tremenda presentación de este mítico power-trío de rock patagónico.

Tras algunos minutos de receso, pasa a escena el plato de fondo de la jornada, Profano, quienes estaban ahí para presentar su más reciente trabajo, lanzado este año y que lleva por nombre “La Soledad de los Mundos”, sucesor del aclamado trabajo “Las Guitarras Contra las Máquinas” del año 2018.

La guitarra del también vocalista Pablo Vial en la intro de “El odio es mi condena”, de su más reciente álbum, es la que da inicio a la presentación del power-trío. El tema exuda hard rock, con riffs y solos de guitarra potentes por igual y con una sólida base rítmica a cargo de Darío Fabro en el bajo y de Víctor Machuca en la batería. Luego suena “Respira Las Balas”, canción que ya se había dado a conocer con anterioridad a modo de adelanto y que evoca al heavy metal más clásico de bandas como Iron Maiden o Megadeth. Se nota además en las letras la inspiración proveniente de la revuelta social pero principalmente del encierro y de la incertidumbre propias de la pandemia que hemos estado padeciendo desde marzo del año pasado.

La incendiaria presentación, que principalmente se enfocó en mostrar el nuevo álbum “La Soledad de los Mundos”, continuó con canciones como “Corona de espinas”, “Arma secreta”, “La gran estrella” y “Culebra”, cargadas todas de potentes riffs y brillantes solos de guitarra con interesantes quiebres de batería y de bajo, con el sello de este power-trío, quien se dio espacio en un momento para invitar a Matías Undurraga, vocalista de la banda nacional Horeja, para que se hiciera de las voces. 

Los asistentes también pudieron gozar de temas de trabajos anteriores como “Incomunicados”, perteneciente a su anterior trabajo “Las Guitarras Contras Las Máquinas”. También formó parte del setlist “Divagando”, que comienza con una guitarra muy suave y pausada que luego termina desembocando en un folk-rock, que fue aprovechada por algunos asistentes para batir palmas o, lo más atrevidos, para danzar con el mismo desplante con que lo harían si fuera un concurso de cuecas.

Cerca de las 23:00, la jornada había llegado a su fin. Hubo gran conexión entre las bandas y el público asistente que, si bien era escaso por temas relacionados al aforo propio de las medidas de cuidado para enfrentar la pandemia del covid19, no escatimó en loas, gritos, danzas y muestras de apoyo y goce que nos genera nuestro querido y maldito rock. En resumen, éramos pocos pero locos.

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