La Renga tiene todo listo para volver a Chile este sábado 16 de julio en el Movistar Arena, y cada vez que han vuelto a tierras chilenas, empujados por el cariño y pasión de la gente, me es imposible no recordar aquella mágica primera vez, donde nació esta comunión que sólo ha sabido acrecentarse con el tiempo.

El sábado 19 de octubre de 2002 se llevó a cabo el show en el Estadio Víctor Jara, la primera vez en Chile, y ojo, no sólo la primera vez de la banda en suelo nacional, sino que su primera vez actuando fuera de Argentina. La Renga venía creciendo como espuma, con shows grandiosos y cada vez más populares, cimentados en un boca a boca que les heredó la posta dejada alguna vez por Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. Pero, a pesar de eso, aún era un misterio lo que podía pasar en nuestro país, existían fanáticos, claro, pero era difícil cuantificarlo. 

Los argentinos no sonaban en la radio aún (a partir de este momento comenzaría a sonar fuerte “El Revelde”, pero antes, nada) y encontrar sus discos era casi imposible. Los que los tenían los conseguían en Argentina, y de hecho la Radio Futuro regaló entradas en un programa, simplemente pidiendo que llevaran un disco de la banda, a sabiendas de que tener uno era muestra más que satisfactoria del fanatismo. En esta misma radio se conocieron La Renga y Weichafe, quienes telonearían el show en el Víctor Jara, e hicieron buenas migas de inmediato, transformándose en amigos del alma hasta el día de hoy.

Llega el día tan ansiado y la fila para ingresar era enorme. Pasamos, logramos meter un par de petacas con alcohol y disfrutamos de un ambiente asombroso. El show de Weichafe fue intenso, potente y muy disfrutado. Se vivió efusivamente, se coreó y los que no, lo presenciaron atenta y respetuosamente. Fue un momento decisivo, una relación que creció y tuvo su momento cúlmine cuando La Renga los invitó a tocar como teloneros en el Estadio de Godoy Cruz.

El momento se acercaba. Con el escenario puesto en una de las graderías de los costados, la visión era perfecta desde todos lados. El Víctor Jara repleto cantaba interpretando a la perfección el rol de “Los mismos de siempre”, el nombre que adquirieron los fanáticos de la banda y que ahora se expandía fuera de sus tradicionales fronteras. 

Las luces bajan, y empieza a prepararse la explosión, que se desata cuando Chizzo ruge: “Hola a todos, yo soy el león…”. “Panic Show”, abriendo un emocionante recital, al igual que en su disco “Insoportablemente Vivo”. Las muestras de pasión calan hondo en Chizzo, Tete y Tanque, así como en Manu y Chiflo, parte importante de la banda, quienes son los encargados de meter los otros instrumentos que complementan a la base power trío. Saxo, armónica, segunda guitarra, teclado, son los sonidos que engrandecen esos himnos. “Motoralmaisangre” nos hizo saltar, y canciones como “Lo Frágil de la Locura”, “Bien Alto”, o la tremenda “El Rey de la Triste Felicidad” hacen que el ritual siga siendo catártico, acompañando tanto las líneas vocales como las melodías de guitarra como es clásico en cada show renguero.

Y si algo faltaba para darse cuenta de que la pasión trascendía las fronteras, era el coro multitudinario del público en “La Balada del Diablo y la Muerte”. Algo habitual, pero que la banda no esperaba encontrar acá en Chile. Chizzo, al notar lo fuerte del canto bajo el escenario, pide silencio para escuchar, y quedamos como público cantando desde el alma, dejando a la banda con la piel de gallina. Maravilloso.

La sensación y el sentimiento se mantienen hasta el final que muchos fanáticos venían soñando: la clásica “Hablando de la Libertad”, suprema composición, emocionante declaración de principios y más de alguien ha de haber estado derramando una lágrima. 

Un concierto que tuvo todos los ingredientes, incluyendo una excepcional edición de “El Precipicio”. Clásico fanzine que crean en cada show los fanáticos de la banda, distribuyéndolo para pasar notas y compartir impresiones sobre su pasión. Una edición que sorprendió e hizo alucinar a la banda, y que incluía una editorial de Jorge Toro, ilustraciones de Mauro López y palabras de fanáticos de distintas partes de Chile que expresaban su sentir ante el inminente show de esta banda de la vida. “Edición especial dedicada a La Renga y a los mismos de siempre” reza junto a una bandera chilena en su primera página.

Tiempo después, en la edición argentina de la revista Rolling Stone, Chizzo mencionaba que no sabían qué esperar cuando decidieron ir a Chile, ¿Y qué pasó? Aquí lo que declaró: “Y era lo mismo que acá, loco. El rock se entiende igual en todos lados. Es la misma gente. Es rock. Fue increíble.”. Esa entrevista tenía como motivo el impresionante show de La Renga en el estadio de River Plate. 50 mil personas viendo a una banda obrera, llegando sólo gracias al boca a boca. 

La Renga siguió siempre con su filosofía y eso los hace mantenerse con fuerza y una credibilidad a toda prueba. El reencuentro en Chile promete ser tan estremecedor como cada vez que han pisado escenarios acá.

Fotos por Beth Sabbath Fotografía. Show de La Renga en Viña del Mar, año 2018.

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