A las 9 de la noche, Sepultura, quienes están celebrando 40 años de carrera, se plantaron en el Smart Fit stage, para dar inicio a su primera presentación en Lollapalooza Chile, a menos de un año desde su última visita al país.
Esta jornada de festival es la que más cargada estuvo a los sonidos pesados (su punto culminante era el debut de Tool como cierre del evento). Los brasileños de Sepultura en su regreso al país ofrecieron un demoledor set que dejó en claro por qué siguen siendo una de las agrupaciones más legendarias del metal.
Desde el arranque con “Refuse/Resist” y “Territory“, el público se entregó por completo al poder del grupo. “Kairos” elevó la intensidad con un punzante solo de guitarra de Andreas Kisser, seguido de “Attitude“, donde el vocalista Derrick Green desafió a la audiencia gritando: “¡Quiero ver su maldita actitud!”, logrando una respuesta inmediata de euforia.
Un momento anecdótico ocurrió cuando el cantante presentó la canción “Means to an End“, afirmando erróneamente que pertenecía a su álbum más reciente, “Kairos“. Inmediatamente, entre risas, se corrigió: “Que en realidad se llama Quadra.” Luego, Kisser por su parte, aprovechó la oportunidad para agradecer a Chile por su fidelidad, expresando lo honrado que se sentían de representar al metal en un festival de esta envergadura para así dar paso a “Escape to the Void“, un guiño a su época ochentera, desatando la locura entre los asistentes.
El show continuó con “Kaiowas“, donde Kisser destacó la influencia de la música brasileña en el disco antes de invitar a un músico a acompañarlos en guitarra acústica con Green tocando percusión, añadiendo una nueva dimensión a la interpretación. A medida que avanzaba el set, la banda repasó “Dead Embryonic Cells“, “Agony of Defeat” y “Arise“, hasta llegar a un clímax electrizante con “Ratamahatta“, precedida por un solo de batería que sirvió de preámbulo para el cierre definitivo con “Roots Bloody Roots“, en un estallido de energía que puso el broche de oro a su debut en el festival.
Con esta presentación, Sepultura no solo reafirmó su legado en el metal, sino que demostró que, tras cuatro décadas de historia, siguen siendo una fuerza imparable en los escenarios.