Teatro Coliseo, Santiago – 22 de julio de 2025
La tercera visita de Stryper a Chile no fue simplemente un concierto, fue una verdadera celebración. Desde antes de que comenzara el show, el Teatro Coliseo rebosaba de emoción: a las 20:30 hrs ya se escuchaban gritos y cánticos del público ansioso por ver en escena a una de las bandas más emblemáticas del metal cristiano.
Puntuales a las 21:00 hrs, las luces se apagaron y los acordes de “In God We Trust” —en su versión del álbum “Reborn”— marcaron el inicio de una jornada inolvidable. El entusiasmo no decayó con “Revelation”, tras la cual Michael Sweet y todo el teatro entonaron espontáneamente “Cumpleaños Feliz” para un fanático en el público, creando uno de los momentos más entrañables de la noche.
El concierto continuó con una dosis de clásicos absolutos: “Calling on You” y “Free” encendieron aún más al público, mientras que “Sorry” y “When We Were Kings” mostraron la versatilidad y fuerza intacta de la banda. Temas como “All for One” y “Always There for You” reforzaron la conexión emocional que Stryper mantiene con sus fans a lo largo de generaciones.
Uno de los puntos más intensos llegó tras “No Rest for the Wicked”. Howie Simon —guitarrista que reemplazó a Oz Fox en esta gira debido a problemas de salud— tomó el micrófono para hablar sobre el reciente fallecimiento de Ozzy Osbourne, recordando su influencia en el mundo del rock y el metal. Lo que siguió fue un momento sobrecogedor: un minuto de silencio interrumpido por una ovación espontánea y poderosa del público, coreando con fuerza “¡Ozzy! ¡Ozzy! ¡Ozzy!”, en un homenaje vibrante y sentido al “Príncipe de las Tinieblas”.
La noche continuó con fuerza: “No More Hell to Pay”, “More Than a Man”, “The Valley”, y la épica “Yahweh” mantuvieron la intensidad al máximo. Con “Surrender” y “Soldiers Under Command”, la banda reafirmó su mensaje combativo y espiritual, recibiendo cada vez más muestras de cariño del público chileno.
El encore trajo dos himnos: “Sing-Along Song”, donde el recinto entero fue una sola voz, y “To Hell With the Devil”, que cerró con broche de oro un show cargado de historia, potencia y emoción.
La banda se despidió visiblemente conmovida, ondeando una bandera chilena y agradeciendo con sinceridad la pasión de los fans. Chile volvió a demostrar por qué es una de las plazas más fieles del metal, y Stryper, con más de 40 años a cuestas, confirmó que su fuego sigue más vivo que nunca.

