Concepción volvió a vibrar con ese pulso ochentero que nunca termina de apagarse. Rock Legacy estuvo ahí, en primera fila, para cubrir el lanzamiento del libro “Upa! quiere decir…”, escrito por Mario Planet, guitarrista, compositor y uno de los cerebros fundadores de Upa!, en la acogedora librería Página 128.

Planet, un músico que lleva la historia del pop rock chileno en su vida, regresó desde París, donde actualmente reside dedicado a la creación artística y proyectos audiovisuales, para abrir una vez más la caja de resonancia de una banda fundamental. No hablamos solo de nostalgia, hablamos de memoria viva, latente, eléctrica.

El conversatorio, que marcó el inicio de la jornada, fue una pequeña joya para quienes disfrutan desmenuzar la historia de la música chilena. Moderado por el periodista Ítalo Franzani, el panel reunió a tres voces claves:

Gonzalo Donoso, uno de los fotógrafos más importantes del país y testigo privilegiado del hervidero musical de los 80’s, con más de cuatro décadas capturando la escena desde adentro.

Jorge “Yogui” Alvarado, anfitrión de la tarde y figura esencial del rock penquista, vocalista y guitarrista de Emociones Clandestinas y miembro de proyectos como Falla Eléctrica y Polyphonic Love.

El propio Mario Planet, hablando con lucidez, humor y una memoria que vuelve nítido un periodo donde creatividad y precariedad caminaban de la mano.

Fue un diálogo honesto, cercano, lleno de anécdotas que hacen que la historia cobre cuerpo, el Chile de la dictadura, la efervescencia de las bandas que marcaron una generación y el rol irrepetible de Upa! dentro de ese mapa emocional.

Y como si el relato no bastara, Planet tomó la guitarra para cerrar el lanzamiento con un mini set acústico que golpeó directo a la fibra y la nostalgia de otros tiempos. Sonaron clásicos como “Ella Llora” y “Sueldos”, acompañados por el groove preciso de @jouibonjubilon en el bajo y el pulso de Ítalo Franzani en la percusión. Un momento íntimo, emocionante, casi doméstico, pero cargado de la misma intensidad con la que estos temas nacieron hace décadas.

La jornada concluyó con la firma de libros y un largo rato de conversación espontánea entre Planet y los asistentes, que parecían no querer abandonar el lugar, pues hay lanzamientos que no solo presentan un libro, sino que abren una ventana a un tiempo y a un sonido que siguen marcando a toda una generación.

Extractos de los conversatorios:

Italo: Mario, ustedes estaban radicados en Santiago, pero ¿tenían noción, de que en esos momentos estaban pasando cosas en Concepción, que había una ebullición musical, que se iba a transformar en un polo de cultura y de rock a nivel nacional?” 

Mario: “yo personalmente tenía ese conocimiento, vine varias veces pero a cosas precisas, no fue como ahora que tuve la suerte de caminar un poco más, y conocer, pero igual en la universidad tenía compañeros que venían de acá de Concepción, y también tenía conocimiento de la historia. Mucha gente de mi familia se inspiró en cosas que pasaron acá. Sebastián también estudió acá 2 años antes de Upa!; hay una foto mítica cuando recién volvió a Stgo, que no la pusimos en el libro y creo que fue un error, donde salía barbón y con pelo largo. Él sí tuvo mucho contacto con los músicos de acá”.

“En mis inicios yo agarraba una guitarra y empezaba a cantar canciones de protesta, saliendo del colegio y entrando a la universidad, y componía al mismo tiempo, pero cantaba mucho repertorio, porque la onda era juntarse en algún lugar con compañeros y hacer lo que estaba prohibido que era cantar canciones de Víctor Jara”.

Yogui: “Tuvimos una primera presentación como banda en el Velódromo en Santiago, invitados por Carlos Fonseca, que fue un desastre, junto a Aparato Raro, Los Prisioneros, Banda 69. A los 4 primeros acordes de “Cajitas Rectangulares” le dio un “infarto” a nuestro baterista y sería toda nuestra primera presentación en Santiago. Luego, la mismísima Amanda Jara, la hija del gran Víctor, a quien le encantó Emociones, empezó a ubicarnos, y nos invita a tocar a Stgo. En ese momento estábamos sin guitarrista, pero tenía un vecino, más pequeño, que tocaba muy bien la guitarra, y este vecinito era Alvaro Henriquez. Le tuvimos que pedir permiso a sus padres, él tenía como 16 años, y nos acompañó en esa oportunidad; no teníamos equipos, y a Los Prisioneros, que ya nos conocíamos, recién Carlos Fonseca se los había comprado todos, entonces nos facilitaron lo que necesitábamos. Esto fue en “Matucana”, la cuna del under. En Conce lo más under que conocíamos era “Carpinteros y Ebanistas”, en esos tiempos usualmente se tocaba en garaje de amigos”

“Llegamos y estaba repleto. Entre ellos estaban los músicos de Electrodomésticos, Carlos Cabezas, y también de Upa!, que no los conocíamos. Había un aire muy tenso, había mucha rabia, energía acumulada, y empezamos a tocar y el público se desató, empezaron a tirarnos latas, botellas, yo recibí muchos escupos, debía esquivar todo, Alvarito que era un niño, miraba. Adelante había un flaco pelao que tiraba escupo tras escupo, esa fue nuestra primera experiencia tocando en Santiago”.

Gonzalo. “En un contexto de época en que se escuchaban bandas como Los Fiskales y Los Pinochet Boys, aparece Upa!, una banda con un sonido nuevo, más fresh, más elaborado”.

“He tenido la suerte de fotografiar no solo a músicos chilenos, sino también a artistas extranjeros como Bowie, Charly, Sting, Manu Chao; me gustaría hacer un próximo libro con figuras internacionales. Respecto a los artistas actuales, me hubiera gustado fotografiar a Raphael de España, me parece un tremendo personaje; también Bjork me encanta su puesta en escena, o a Rosalía que se acomoda a distintos estilos, lo que no es malo, el propio Bowie fue acomodándose, cambiando de una música a otra, de un estilo a otro. También hay mucha gente anónima que uno quisiera fotografiar; lo que me gusta mucho fotografiar hoy en día es la danza contemporánea, las últimas dos décadas lo he hecho, me gusta mucho, es muy exigente, técnico, rápido, dinámico, y a diferencia de los músicos, quienes normalmente proponen su look, cómo  vestirse, cómo verse, la imagen que quieren proyectar, tienen mucha claridad dentro de lo que están haciendo y yo aporto con la iluminación, locación, entonces hay un “pingporeo” que se enriquece, y por lo tanto la sesiones con los músicos son de mutuo acuerdo y en estudios o locaciones, a diferencia de la danza contemporánea que muchas veces es en vivo, o en ensayos”.

Y recordamos la frase de Italo Franzani “una vez le pregunte a los Inti Illimani cuál era la mejor década de la música en la historia de Chile y Marcelo me contestó ‘la que viene’”.

Fue un conversatorio muy dinámico en cuanto a historias y vivencias contadas por parte de sus propios protagonistas, de cómo vivieron esa época musical en nuestro país desde distintas perspectivas tanto históricas como musicales.

“Upa! Quiere decir…”, narra la historia íntima y creativa del grupo, reconstruyendo la creación, auge y declive de la banda, con anécdotas e historias de lo vivido en esos tiempos. Planet nos lleva por archivos, anécdotas y relatos que reviven una época donde la música chilena se reinventaba con actitud y calle. Upa! vuelve a sonar no sólo en las canciones, sino en cada página, con un libro, que no sólo se lee… se escucha.