Este miércoles 10 de diciembre, Club Blondie recibió a los fanáticos del power metal para celebrar los 25 años del histórico Dawn of Victory, en una noche marcada por la épica, la nostalgia y una energía ensordecedora. La banda italiana regresó a Chile para presentar una edición especial dedicada a su clásico álbum del año 2000, considerado un hito absoluto del género.
Conducidos por su fundador y tecladista Alex Staropoli, Rhapsody of Fire se ha mantenido como una de las bandas más singulares del metal, gracias a su fusión de música clásica, arreglos cinematográficos y letras basadas en mundos épicos. Hoy, completan la formación Giacomo Voli (voz), Roberto De Micheli (guitarra), Alessandro Sala (bajo) y Paolo Marchesich (batería), responsables de la etapa moderna del grupo, más técnica, dramática y enérgica que nunca.
Delta: una apertura de lujo
Los encargados de iniciar el evento fueron los nacionales Delta, una de las agrupaciones más destacadas del metal progresivo chileno. Con 20 años de trayectoria y liderados por Nicolás Quinteros y Paula Loza, demostraron que su nivel está más que preparado para compartir escenario con artistas internacionales.
A las 20:00 hrs, Paula aparece con un vestido blanco y una voz poderosa para iniciar un setlist de cinco canciones, comenzando con “The Humanest” y “New Philosophy”, uno de los puntos altos, con gran recepción. Avanzaron su presentación con “The Great Dilemma”, que incluyó una sección casi rapeada que aporta frescura, “Appassionata Allegro Metal Troppo” protagonizada por un solo de teclado que arrancó ovaciones y “My Addictions”.
Con un repertorio centrado en Fears (2021) y Gemini (2024), Delta mostró su madurez artística, su conexión con el público y su posicionamiento firme como referente del progresivo chileno.
Luego vino aproximadamente una media hora de espera en que sonaba música envasada y se escuchó la voz de Giacomo Voli cantando a cappella “Don’t Stop Me Now” de Queen, animando al público, que estaba totalmente expectante.

Rhapsody of Fire: épica desatada en Blondie
A las 21:00 se apagaron las luces y comenzó la introducción de “The Dark Secret”, narrada por la inigualable voz de Christopher Lee, generando un ambiente solemne antes de que el logo de Rhapsody iluminara la pantalla. El público estalló en cánticos y energía desde el primer segundo.
Sin embargo, hubo sorpresa: Alex Staropoli no estaba presente. Más tarde, Voli explicó que el fundador se ausentó por problemas de salud, sin mayores detalles, dejando al público entre la inquietud y el deseo de pronta recuperación.
A pesar de ello, la banda ofreció un espectáculo sólido y lleno de momentos memorables. “Unholy Warcry” fue coreada con fuerza por toda la audiencia; “Rain of Fury” levantó saltos imparables y felicidad; “I’ll Be Your Hero”, cantada a todo pulmón por el público; “Chains of Destiny”, en la que Giacomo se lanzó hacia la audiencia, desatando caos en el mosh. El tono cambió drásticamente con “The Magic of the Wizard’s Dream”.
Gaicono comentó: “ahora interpretaremos una balada”, originalmente cantada por Christopher Lee, “un actor extraordinario y también un gran vocalista”. Fue un momento cargado de emoción, en el que la intensidad descendió para dejar espacio a la nostalgia. Con “Challenge the Wind” se mostró la faceta más reciente de la banda, mientras Giacomo filmaba al público desde el escenario.
El set avanzó con humor y con agradecimientos, y un “¡Dale conchetumare!” perfectamente ejecutado por Giacomo, y presentaciones de los músicos. Con “Kreel’s Magic Staff”, llegó el cierre de la primera parte, ovacionada por una Blondie completamente llena.
Dawn of Victory Celebration: el homenaje que todos esperaban
A las 21:45 comenzó la sección más esperada de la noche: la celebración del álbum Dawn of Victory. La introducción “Lux Triumphans” puso a la sala en modo épico total antes de estallar en el tema homónimo “Dawn of Victory”, uno de los mayores himnos del power metal (“Gloria, gloria perpetua in this dawn of victory”). Las voces del público retumbaron como un coro masivo.
El recorrido por el disco incluyó momentos históricos, como “Triumph for My Magic Steel”. Luego, el vocalista preguntó: “¿Santiago, ya han bebido lo suficiente?” ¡Prepárense para saltar, beber y bailar! ¡Eh, eh, eh!”.

Así dio inicio la introducción de “The Village of Dwarves”, interpretada con entusiasmo y un claro sentido de complicidad, terminando con un enérgico ¡Salud!
Al finalizar el tema, un fan gritó “¡Dargor!”, y el vocalista respondió entre risas: “Esto es un spoiler, jajaja… ¡Sí, este es Dargor, Shadowlord of the Black Mountain!”. Acto seguido, presentó al bajista diciendo: “Es un placer para mí presentarles a Alessandro Sara”. Después clamó “Ehh… Ehh!” levantando las manos para que el público lo siguiera. Finalmente, pidió un aplauso para “el baterista más guapo”, Pablo Marquesi.
“Holy Thunderforce”, otro clásico del Dawn of Victory, desató locura absoluta en el público y una ejecución impecable, aunque siempre con la memoria de Fabio Lione en el ambiente.
Giacono menciona que hace mucho calor y ordena “(…) en esta siguiente canción quiero que salten y suden”. Comienza la parte final del concierto con “A New Saga Begins”, que mantuvo a todos saltando, incluso se acercó a cantar con los fans que estaban en primera fila. “Land of Immortals” encendió la nostalgia de los seguidores más clásicos.
Finalmente, llegó la inevitable batalla final: “Emerald Sword”, uno de los himnos más grandes del power metal, con el vocalista tomando el celular de un fan y grabándose mientras cantaba el coro. Finalizando con un “We love you Santiago!”
Rhapsody of Fire ofreció una noche intensa, épica y emotiva, marcada por la ausencia de Staropoli, pero sostenida por una banda entregada y un público que respondió con una fidelidad inquebrantable.
Entre homenajes, risas, clásicos y una ejecución sólida, la Blondie vivió una celebración que hizo honor a uno de los discos más importantes del género.
Los fans del power metal demostraron, una vez más, ser de los más fieles y apasionados.

