Hay bandas que no solo vienen a hacer su show a Chile, sino que, vienen a renovar su relación con el público. Esa fue la sensación que dejó P.O.D. en su regreso, en un concierto que no solo cumplió con las expectativas, sino que vino a cerrar con broche de oro el paso del aggro/nü metal por Chile.
Los encargados de preparar al público fueron los estadounidenses Demon Hunter, quienes comenzaron con fuerza su debut por tierras chilenas. Desde las primeras canciones, la banda conectó con un Teatro Coliseo que ya estaba al 50% de su capacidad, con una puesta en escena sólida y un setlist equilibrado entre temas que gozaban de potencia para motivar a los asistentes a hacer headbanging, y otras más contemplativas y tranquilas.
Además, los integrantes de la banda conectaron bastante bien con un público que, en parte, igualmente estaba compuesto por fanáticos de Demon Hunter. Sin duda, una primera visita exitosa en Chile, y que dejó el terreno lo suficientemente allanado para la entrada en escena del plato fuerte de la noche.
Llegaba el turno de P.O.D. apareciendo sobre el escenario de un recinto a tope de capacidad, entre cientos de gritos de los fanáticos que solo demostraban el nivel de ansias por comenzar a saltar con los éxitos de los oriundos de San Diego, California. ¡Y qué manera de comenzar!
“Southtown” se dejó escuchar con fuerza entre un “Ohhh!” casi unísono del público que no creía la elección con la que comenzaba el show. Le siguieron solo clásicos que hicieron moshear a los fanáticos, como “Rock the Party (Off the Hook)”, “Boom” (temazo donde se vio una bengala entre el público) y “Set It Off”, estas dos últimas siendo las primeras que sonarían del disco “Satellite” (2001). Con solo cuatro canciones, el Teatro Coliseo ya transpiraba.
El espectáculo continuó con “Drop”, single perteneciente a su último álbum “Veritas” (2024), en el que participa Randy Blythe de Lamb of God y que, en esta ocasión, fue interpretado en compañía de Ryan Clark, vocalista de Demon Hunter.
A estas alturas, la conexión entre Sonny Sandoval, Marcos Curiel, Traa Daniels y Zachary Christopher Moore con la audiencia chilena era patente. Cada riff y cada coro estuvieron cargados de una complicidad que solo se construye con años de historia compartida entre la banda y la fanaticada.
La noche continuaba con canciones de su último trabajo de estudio y otras que eran ya parte de su larga trayectoria, incluyendo “Don’t Let Me Down”, un reciente cover a The Beatles, el cual imbuye de tintes aggro/nü metal a este clásico de los los Fab Four y que el público cantó junto Sonny Sandoval.
La noche y las canciones avanzaban, Sonny realiza una pausa para indicar que la canción que tocarían a continuación, sería una que no han interpretado nunca en Chile, siendo nada más ni nada menos que “Sleeping Awake”, una de las más queridas por la fanaticada, quienes sí o sí querían escucharla. Ahora, cabe destacar que Sonny quizás estaba confundido, ya que “Sleeping Awake” ya la habían interpretado en su visita a Chile el año 2024 en el Teatro Cariola, donde (ahí sí) fue la primera vez que la tocaban en vivo luego de muchos años.
Posteriormente, otra pausa se hizó presente para hacer subir al escenario a Noah, un pequeño fanático que interpretaría junto a P.O.D. otro de los máximos clásicos de la banda: “Youth of the Nation”, marcando un punto alto del show y con un público que abrazó en aplausos a aquel niño que cantó cada coro de la canción.
Sin encore, ni pausas, el concierto se desarrolló hasta el final con temazo tras temazo: “Lay Me Down (Roo’s Song)”, “Will You”, “Afraid to Die”, “Satellite” y, para finalizar, la canción insigne de la banda, “Alive”, en donde el coro “I, I feel so alive…” se escuchó como una sola y gran voz en todo el Teatro Coliseo, coronando así un setlist cuidadosamente construido entre el pasado y presente.
Musicalmente, el show no estuvo libre de ciertas imperfecciones a las que el recinto nos tiene acostumbrados, aunque en ningún momento empañaron la experiencia. Comparado con su visita anterior, este concierto se sintió un poco menos enérgico y esto puede deberse a dos factores:
Primero, es posible que gran parte del público también haya asistido a Limp Bizkit hace tan solo unos días, el cual fue probablemente uno de los conciertos más brutales en emoción y moshpits de todo el 2025. Por otra parte, P.O.D había venido el pasado año 2024, por lo que esa gran emoción de ver a una banda que no pisaba Chile hace muchos años ya no existía, o era solo parte de un pequeño grupo de asistentes que no pudo asistir el año pasado.
Pero, dejando de lado las teorías, el show de P.O.D. no solo confirmó lo viva que se encuentra una de las bandas fundamentales del aggro/nü metal, sino que también reafirmó esa conexión profunda que existe entre Chile y los estadounidenses oriundos de San Diego, California.
Nota por: Javier Reznov.

