Siete son las jornadas que tendrá la edición 2026 de Rock in Rio, programada para los días 4, 5, 6, 7, 11, 12 y 13 de septiembre en el Parque Olímpico de Río de Janeiro, y aunque el cartel de este año se pasea por el pop, la electrónica y hasta el K-pop, hay dos fechas que nos interesan especialmente, el viernes 4 y el sábado 5, los días consagrados al rock y al metal, que llegan con un cartel que mezcla leyendas, bandas del momento y un cruce generacional que promete. Para quienes no están familiarizados, hablamos del festival más grande del mundo, uno que nació en 1985 cuando Brasil recién salía de la dictadura y que en su primera edición reunió a un millón y medio de personas para ver a Queen, AC/DC e Iron Maiden en un barrial de Jacarepaguá, y que cuarenta años después sigue siendo esa cita donde las bandas entran en una tradición, no por nada tantos discos y registros en vivo célebres se grabaron justamente sobre ese escenario.
El viernes cierra el fuego con Foo Fighters liderando el Palco Mundo, el escenario principal, y ya sabemos lo que significa la banda de Dave Grohl en Brasil, horas frente a un público que corea absolutamente todo, hasta los punteos. Esa misma noche pasan Rise Against con su punk de discurso combativo, The Hives, que en vivo siguen siendo una de las mejores bandas del día, y las británicas Nova Twins, completando una jornada pensada de principio a fin para el rock alternativo.
Pero el plato fuerte es el sábado 5, la fecha pesada. Avenged Sevenfold y Bring Me The Horizon comparten cartel la misma noche, un cruce que no se da seguido entre dos de los proyectos más influyentes del metal contemporáneo, ambos con montajes visuales enormes, a los que se suma Machine Gun Kelly en su versión pop punk y Sepultura ofrecerá ahí el penúltimo concierto de toda su carrera, pues la banda más importante que ha dado el metal latinoamericano se encuentra en plena gira de despedida y eligió decir adiós en casa, ante su gente.
Y como si fuera poco, el Palco Sunset de ese mismo sábado tendremos a Bad Omens, probablemente la banda de mayor proyección en el metal actual, la siempre impredecible Poppy, y un encuentro de raíz brasileña entre Black Pantera y Nervosa. Un dato no menor para quienes evalúan el viaje, varios de estos artistas firmaron acuerdos de exclusividad y no se presentarán en ninguna otra ciudad de Brasil, así que la única forma de verlos es ahí.
Ahora bien, reducir Rock in Rio a su cartel sería contar apenas la mitad de la historia, pues la Ciudad del Rock, de más de 380 mil metros cuadrados montado sobre el Parque Olímpico de Barra da Tijuca, funciona literalmente como una ciudad dedicada por completo a la música, con seis escenarios sonando en simultáneo, zonas gastronómicas que van de la comida callejera brasileña a propuestas de chefs reconocidos, rueda gigante, montaña rusa y una tirolesa que cruza el predio por el aire con vista al escenario principal iluminado. ¿Entrar con un itinerario armado y terminar el día frente a una banda que no tenías en el radar? Algo así pasa siempre, y buena parte del encanto del festival reside en ese desvío, en las doce horas de jornada que igual dejan la sensación de que faltó tiempo para recorrerlo todo.
Además, la producción de esta edición sube la vara que el propio festival había fijado, ya que el Palco Mundo estrena una estructura de más de cien metros cuya fachada estará cubierta por 2.400 metros cuadrados de pantallas LED de alta definición, una escala audiovisual que hoy no tiene equivalente en la región, y regresa «The Flight», el espectáculo aéreo con maniobras acrobáticas y fuegos artificiales. También estará el Espaço Favela, uno de los rincones más queridos de la Ciudad del Rock, que en 2026 amplía su escenografía inspirada en los cerros cariocas, con fachadas de colores y cables suspendidos que evocan los teleféricos, y el Supernova, que entre otras cosas traerá un homenaje a los cincuenta años de Ramones.
¿El precio? La entrada general de campo cuesta $870 reales por día, unos $160.000 pesos chilenos sin cargo por servicio, una cifra que impone respeto hasta que se divide entre la decena de artistas de una sola jornada y se compara con lo que costaría ver a dos o tres de esas bandas por separado. La logística, que durante años fue el punto débil de los megaeventos, hoy cuenta con acceso directo por BRT hasta el Terminal Olímpico y un servicio de buses premium que deja a los pasajeros dentro del propio recinto, y de paso, todo esto ocurre en Río de Janeiro, así que el viaje se arma solo, playa de día, festival de noche.
Algunos de los días de rock todavía tienen lugar a través de Ticketmaster Brasil, aunque no será por mucho tiempo.
¿Vale la pena ir a los días de rock de Rock in Rio? La respuesta es un sí rotundo
Viernes 4 de septiembre, Palco Mundo:
- Foo Fighters
- Rise Against
- The Hives
- Nova Twins
Sábado 5 de septiembre, Palco Mundo:
- Avenged Sevenfold
- Bring Me The Horizon
- Machine Gun Kelly
- Sepultura
Sábado 5 de septiembre, Palco Sunset:
- Bad Omens
- Poppy
- Black Pantera convida Nervosa
- Malvada convida Day Limns

