Hablar de los orígenes del doom metal obliga a detenerse en Pentagram, banda estadounidense que desde comienzos de los años setenta desarrolló una propuesta marcada por riffs densos, atmósferas oscuras y una particular combinación entre pesadez y una energía cercana al heavy metal tradicional.
A lo largo de su historia, Pentagram no tuvo la fama ni los reflectores alcanzados por otros nombres fundamentales del metal. Aun así, construyó una trayectoria que sobrevivió a separaciones, regresos, constantes cambios de formación y los problemas personales de Bobby Liebling, vocalista y principal rostro del grupo. Su figura ha encarnado tanto el talento como la autodestrucción de buena parte de la historia de la banda.
Ahora, en este 2026, la agrupación regresará a Chile por última vez en el contexto de su gira “Last Daze Here in Latin America 2026”, concierto que se realizará el martes 18 de agosto en Club Blondie. El show encuentra a Pentagram en una etapa de renovada actividad, luego de la publicación en 2025 de “Lightning in a Bottle”, el noveno álbum del grupo, esta vez formado por el propio Liebling, además de Tony Reed en guitarra, Scooter Haslip en bajo y Henry Vasquez en batería.
En el contexto del concierto que los estadounidenses darán en el país, en Rock Legacy queremos revisar tres trabajos esenciales de la discografía de estos íconos del doom metal. La selección de discos se concentra en la trilogía clásica que el grupo publicó entre 1985 y 1994 y que permite apreciar su evolución desde la etapa más cruda hasta las propuestas más elaboradas y atmosféricas.
El primero de estos discos es “Relentless” (1993), álbum publicado originalmente de manera independiente y bajo el título “Pentagram” en 1985. Años después, Peaceville Records lo reeditó con su nombre actual, convirtiéndolo en el punto de entrada más reconocido a la discografía del grupo.
Este es un álbum en el que conviven dos facetas que terminarían definiendo el sonido de Pentagram. Por un lado tenemos esa vertiente más densa que se refleja en canciones como “All Your Sins” y “Sign of the Wolf” y por otro una perspectiva más cercana al heavy metal tradicional en canciones como “Death Row”. Los riffs de Victor Griffin son simples, directos y efectivos, pero siempre dejan espacio para que la voz de Liebling brille aportando dramatismo a las composiciones.
Esa combinación entre peso y rapidez hacen de este trabajo uno que aporta variedad y que no caiga en una fórmula repetitiva. Aunque contiene varios de los elementos asociados al doom, también posee una energía inmediata que ayuda a explicar por qué su influencia se extendió más allá del género.
El segundo es “Day of Reckoning” (1987), disco que hasta el día de hoy es considerado por muchos seguidores como el punto más alto de la carrera del grupo. Fue publicado dos años después del debut, pero mostró un avance evidente en producción y madurez compositiva. El sonido se volvió más cavernoso y compacto, sin perder la pesadez ni la crudeza que ya caracterizaban a Pentagram.
Musicalmente, hablamos de un trabajo de siete canciones en el que ninguna parece estar de más. El álbum abre con el tema homónimo, una composición breve que instala de inmediato la atmósfera sombría que recorrerá el resto del disco. A partir de ese momento, el grupo alterna piezas directas con desarrollos más extensos, evitando que el ritmo del álbum se vuelva predecible.
La canción central es “Burning Savior”, una canción de más de nueve minutos que comienza con guitarras limpias y avanza de manera gradual hasta convertirse en uno de los momentos más intensos del disco. Su estructura demuestra que Pentagram podía desarrollar composiciones largas sin depender exclusivamente de la densidad propia del doom.
Y la trilogía cierra con “Be Forewarned” (1994). Este disco llegó siete años después de “Day of Reckoning” y nos muestra a unos Pentagram revisitando composiciones de distintos momentos de su historia, pero presentadas bajo una producción más pulida y una atmósfera más oscura.
“Live Free and Burn” abre el álbum con energía y demuestra que la banda no había perdido su capacidad para construir canciones más inmediatas. Más adelante, “Wolf’s Blood” presenta uno de los riffs más pegajosos que haya compuesto el grupo, mientras que “Frustration” introduce una dinámica más directa dentro de un disco dominado por composiciones extensas y cambios de intensidad.
La canción homónima cierra el álbum con siete minutos de solemnidad y tensión. Es un cierre lento y cargado de melancolía, apropiado para una disco que terminaría marcando el final de una etapa histórica para la banda.
Estos tres trabajos nos muestran a una banda que pasó desde la crudeza a un sonido más profundo, compacto y elaborado. También, nos permiten entender por qué Pentagram logró convertirse en una referencia del doom sin haber alcanzado la exposición masiva de otras bandas de su generación.
Su última presentación anunciada en Chile será, por lo mismo, la oportunidad de despedir a una banda que ayudó a definir los sonidos más densos y oscuros del metal, y cuya influencia terminó siendo mucho mayor que el reconocimiento recibido durante sus primeros años.
Información del show:
- Fecha: Martes 18 de agosto de 2026
- Lugar: Centro de Eventos Blondie (Avda. Libertador Bernardo O’Higgins 2879, Santiago)
- Entradas: Disponibles a través de Passline
- Produce: Rudo Booking Producciones


