Between the Buried and Me es una de esas bandas que han construido una trayectoria difícil de encasillar. A lo largo de más de 25 años, su sonido ha incorporado tantas influencias que reducirlo a una sola etiqueta resulta, como mínimo, discutible.

Por supuesto, a los fanáticos nos encanta clasificar a las bandas y ubicarlas dentro de determinados estilos, pero el caso de Between the Buried and Me invita a dejar un poco de lado esa tarea y enfocarse mejor en lo que han propuesto a lo largo de su ya dilatada carrera.

La banda surgió en el año 2000 en Carolina del Norte, Estados Unidos, en un periodo en que la música pesada estaba marcada por la popularidad del nu metal y el crecimiento del metalcore. La banda debutó con su disco homónimo en 2002 y un año después publicó “The Silent Circus”, trabajos en los que ya aparecía una propuesta agresiva, caótica y técnica, donde conviven hardcore, death metal y estructuras progresivas que escapaban de los formatos más convencionales.

Con “Alaska” (2005) comenzaron a definir una identidad mucho más propia. Canciones como “Selkies: The Endless Obsession” demostraron que los elementos más brutales podían convivir con pasajes melódicos, solos extensos y estructuras que se alejaban de los esquemas tradicionales.

Un año después apareció “The Anatomy Of” (2006), un disco de versiones que, más que formar parte de su obra original, permite desarmar y observar la “anatomía” de muchas de las influencias que ayudaron a construir su sonido. Metallica, Queen, King Crimson, Pink Floyd, Pantera, Faith No More o Soundgarden son algunas de las piezas de ese mundo musical tan amplio como diverso.

Pero hubo un disco que marcó un punto de quiebre definitivo: “Colors”. Publicado en 2007, probablemente sea uno de sus trabajos más reconocidos y laureados. La obra integra death metal, metalcore, rock progresivo, jazz, country y pasajes atmosféricos dentro de una composición que convirtió esa mezcla de elementos en parte de un lenguaje propio.

Desde ahí, la pregunta dejó de ser solamente bajo qué etiqueta ubicar a Between the Buried and Me. Las interrogantes comenzaron a surgir en torno a lo que la banda podía hacer en sus siguientes trabajos, hacia qué nuevos límites llevaría su propuesta y qué otros elementos aparecerían en el camino.

Con “The Great Misdirect” (2009) profundizaron esa libertad compositiva. Luego, el EP “The Parallax: Hypersleep Dialogues” (2011) abrió una propuesta conceptual que encontraría su continuación en “The Parallax II: Future Sequence” (2012). Allí las canciones comenzaron a sentirse como capítulos de un relato mayor, conectados mediante motivos musicales, personajes y atmósferas que reforzaban la sensación de estar frente a una obra completa.

Hasta este punto queda claro que la evolución de Between the Buried and Me no puede entenderse simplemente como una búsqueda de composiciones cada vez más complejas. Su desarrollo pasó, sobre todo, por ampliar los recursos disponibles. “Coma Ecliptic” (2015) lo ilustra con una faceta más cercana al rock progresivo clásico, donde aumentan la presencia de teclados, voces limpias y melodías.

Con “Automata I” y “Automata II” (2018) recuperaron parte de la agresividad sin abandonar esa preocupación por construir mundos alrededor de la música. Luego llegó “Colors II” (2021), un álbum que tendió un puente con la historia que habían desarrollado durante casi dos décadas. La banda retomó ideas, sonidos y recursos asociados a “Colors”, pero los reinterpretó desde la experiencia acumulada: más que un ejercicio de nostalgia, fue una manera de mirar hacia sus orígenes sin dejar de avanzar.

Y el recorrido llega hasta “The Blue Nowhere”, publicado el 12 de septiembre de 2025. En este trabajo los estadounidenses mantienen ese carácter impredecible y vuelven a ampliar su sonido, con arreglos de cuerdas y vientos, momentos atmosféricos y pasajes donde la sencillez también adquiere protagonismo.

Ese es, finalmente, el universo musical de Between the Buried and Me: uno donde la velocidad y el virtuosismo nunca han sido un fin por sí mismos, sino recursos dentro de una búsqueda mucho más amplia. Una propuesta que se ha permitido incorporar prácticamente cualquier elemento cuando la composición lo requiere y que, precisamente por eso, continúa expandiendo sus propias fronteras.

Seis años después de su primera visita a Chile, Between the Buried and Me regresará al país el próximo 13 de octubre para presentarse en el Teatro Cariola. Una visita que llega con “The Blue Nowhere” como trabajo más reciente y con una historia de más de 25 años construida sobre la idea de avanzar sin quedar atrapados dentro de una sola definición.

Información del show:

  • Fecha: Martes 13 de octubre de 2026
  • Lugar: Teatro Cariola (San Diego 246, Santiago)
  • Entradas: Disponibles a través de Passline
  • Produce: Chargola Pro y Powers Prods