Publicado el 30 de octubre de 1987 por Cogumelo Records, “Schizophrenia” fue el segundo álbum de Sepultura y el punto donde su death metal primitivo mutó hacia un thrash más técnico, veloz y cortante. Grabado en J.G. Estudio de Belo Horizonte, el disco golpeó el circuito internacional del metal, llamó la atención de Roadrunner Records y abrió el camino hacia “Beneath the Remains”.

La formación reunió a Max Cavalera en voz y guitarra rítmica, Igor Cavalera en batería y al recién incorporado Andreas Kisser en guitarra principal, acústica, coros y el bajo registrado en estudio, aunque Paulo Jr. apareció acreditado como bajista oficial. De aquella alineación, Kisser y Paulo permanecen actualmente en Sepultura junto con Derrick Green y Greyson Nekrutman, quienes llegaron posteriormente.

“Intro” abre el álbum durante 32 segundos con una secuencia sonora propia del cine de terror, inspirada en los violines punzantes y distorsionados de la película “Psicosis”, de Alfred Hitchcock, e interpretado por Paulo Gordo. La tensión avanza como una navaja rozando los nervios hasta desembocar en un rugido demoníaco de Max pronunciando “Schizophrenia” al revés. Más que introducir el álbum, estos 32 segundos arrastran al oyente hacia una mente dominada por la tensión, la paranoia y la oscuridad.

“From the Past Comes the Storms” irrumpe con una descarga de riffs violentos para advertir que los crímenes y abusos del pasado siguen destruyendo el presente. Codicia, sangre inocente y multitudes explotadas componen una visión donde ninguna atrocidad desaparece, sino que regresa convertida en tempestad. Max Cavalera ha señalado que su riff inicial se encuentra dentro de sus favoritos.

“To the Wall” conduce a un condenado frente al pelotón de fusilamiento. La letra, escrita por Vladimir Korg de Chakal, rechaza el consuelo religioso y describe la cuenta regresiva hacia la ejecución. La música avanza como una marcha al matadero, mientras la víctima intenta conservar su dignidad antes de ser destrozada. Los riffs caen como ráfagas de disparos y la batería golpea con la frialdad de una sentencia irreversible. Cuando finalmente llega la muerte, el silencio no trae alivio, sino que deja un cuerpo despedazado, un muro cubierto de sangre y un último aliento flotando sobre la carnicería.

“Escape to the Void” encierra al oyente entre calles ensangrentadas, carne agusanada y pulmones invadidos por un vacío que vuelve imposible cualquier salida. Parte de sus riffs y estructuras proviene de “Escape into the Mirror”, canción que Andreas Kisser había compuesto durante su paso por Pestilence. Al integrarse a Sepultura, esas ideas fueron endurecidas hasta transformarse en una descarga más rápida, pesada y brutal, capaz de representar musicalmente la desesperación descrita en la letra. Los riffs avanzan con una crudeza demoledora, despedazando cualquier rastro de calma, mientras la batería de Igor golpea con la furia de un cuerpo tratando de escapar de su propia tumba.

“Inquisition Symphony” demuestra que la banda podía narrar una carnicería sin pronunciar una sola palabra. Su introducción acústica es aplastada por siete minutos de mutaciones rítmicas y una batería intensa. Max reconoció la influencia de Metallica y la música clásica para su composición, llevándolas hacia algo más rápido, agresivo y demente.

“Screams Behind the Shadows” plantea que la muerte no libera, sino que prolonga el tormento. Sus espíritus permanecen atrapados entre odio, rechazo y placer ante la agonía ajena. La voz desgarrada de Max parece emerger desde una tumba, mientras los riffs golpean con ferocidad y construyen una atmósfera opresiva, donde cada intento de escapar conduce hacia una nueva condena.

“Septic Schizo” convierte el colapso psicológico en una visión de putrefacción física y mental. Autolesión, repulsión, miedo al futuro y recuerdos contaminados retratan una mente observando su propia descomposición. Igor castiga los tambores con una descarga nerviosa y los riffs transforman la paranoia en una sensación física.

“The Abyss” ofrece apenas un minuto de guitarra acústica, pero no concede descanso. Compuesta por Kisser bajo la influencia de Randy Rhoads, desciende mediante arpegios sombríos hacia un precipicio que nunca revela su fondo. Es una inhalación helada antes del último encierro.

“R.I.P. (Rest in Pain)” descarga el golpe final de la versión original de “Schizophrenia” y le niega cualquier descanso al cadáver. Gusanos, ojos arrancados, rosas que consumen la sepultura y gritos sin respuesta convierten el entierro en una condena vivida con plena conciencia. El título altera la expresión “Rest in Peace” para transformarla en “Rest in Pain”, dejando claro el mensaje que atraviesa el disco, al decir que la muerte no pone fin al sufrimiento, sino que lo vuelve eterno. Los riffs caen con el peso de la tierra arrojada sobre un ataúd, mientras la batería golpea como si intentara quebrar los huesos bajo la tumba. El álbum termina sin consuelo ni salvación, dejando al oyente encerrado en un cuerpo putrefacto que todavía puede sentir cada segundo de dolor.

Las reediciones añadieron “Troops of Doom”, originalmente perteneciente a “Morbid Visions” y regrabada en 1990. Su guerra nuclear, sus altares incendiados y sus ejércitos infernales devuelven al oyente a la barbarie apocalíptica del primer Sepultura.

“The Past Reborns the Storms”, incorporada posteriormente como demo, permite escuchar una versión temprana y menos pulida de “From the Past Comes the Storms”. Su sonido más crudo y áspero refuerza la sensación de una banda todavía subterránea, pero decidida a triturar las limitaciones del metal brasileño.

La canción de Schizophrenia que aparece de forma sostenida en los repertorios recientes de la gira es “Escape to the Void”, interpretada por la formación actual en distintos conciertos de 2026. Su presencia abre la posibilidad de escucharla en Santiago, aunque el repertorio definitivo para Chile todavía no ha sido anunciado. Si vuelve a sonar, será uno de los golpes más potentes de la noche, con una descarga de riffs violentos capaz de conectar la crudeza de 1987 con la potencia que Sepultura conserva sobre el escenario.

Schizophrenia permanece como el puente sangriento entre la ferocidad primitiva de Sepultura y la precisión que posteriormente conquistaría el metal mundial. Chile recibirá ese legado el 8 de octubre de 2026, cuando la banda llegue al Teatro Coliseo con su gira de despedida Celebrating Life Through Death. Las entradas siguen disponibles mediante Puntoticket. Esta es una de las últimas oportunidades para entrar al mosh, romper la voz y despedir a Sepultura con toda la furia que exigen sus más de 40 años de historia.

Produce: Transistor

Entradas disponibles en PUNTOTICKET

Por Angel Ordenes

Periodista y redactor en Rock Legacy | Instagram: @shadowangel__