Es innegable la influencia de Nevermore dentro de la escena del metal progresivo mundial. Son pocos los que logran amalgamar, con tal maestría, la agresividad técnica de las guitarras con la melancolía y profundidad existencial de sus letras. Por ello, la espera en esta parte del mundo se sentía como una deuda histórica; una sed de años que finalmente se sació la pasada noche del viernes 24 de abril en un Teatro Cariola que vibraba desde sus cimientos.
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La apertura: virtuosismo desde el Biobío
Pasadas las 19:30 inicia la jornada con Mariano Vergara Band. La propuesta de los oriundos de Arauco fue una bofetada de talento: un metal progresivo de corte puramente instrumental que no necesitó de voces para hacerse sentir.
Lograr una identidad propia en el formato instrumental es un desafío que pocas agrupaciones superan en la escena actual; sin embargo, los músicos del Biobío demostraron una solidez envidiable desde el inicio con “Nox Incipiens” hasta el término con la poderosa “Vacuus Lumen”. Con ejecuciones precisas y pasajes atmosféricos que alternaban entre la fuerza y la técnica pura, crearon un ambiente electrizante, preparando el terreno para lo que sería una noche destinada a la epicidad.

Hefesto: La cuota de heavy metal necesaria
La propuesta de Hefesto se define por una marcada influencia del heavy metal clásico de los años 80. Esta identidad no solo se percibe en su sonido, sino que se extiende a su estética, puesta en escena y la estructura de sus composiciones.
El repertorio de la noche se centró en su álbum más reciente, “Pecados Capitales”. Durante la primera mitad del show, canciones como “Envidia” y “Soberbia” sirvieron para establecer el tono de la jornada, caracterizada por una ejecución enérgica que logró una gran respuesta por parte de los asistentes.
En el segundo bloque, el grupo buscó profundizar la interacción con el público. El vocalista Jaime González, realizó un cambio de vestuario, enfatizando el carácter visual de su presentación. En el plano musical, destacaron la pieza instrumental “Réquiem del Aqueronte” junto a “Gula” y “Pereza”, todas interpretadas con una gran técnica.
El punto culminante llegó hacia el final con el tema “Ira”. En esta instancia, el vocalista se tomó un momento para instruir al público en el coro, y exigiendo el puño en alto, bajo la consigna: “Esto es heavy metal”. La presentación finalizó en su punto más alto, con el público participando activamente en las voces y el cantante lanzándose hacia la audiencia, cerrando así una actuación sólida y coherente con su estilo.

El esperado debut de Nevermore
Minutos antes de que Nevermore iniciara su presentación, el ambiente reflejaba la expectación acumulada por años. El público manifestó su impaciencia coreando el nombre de la banda en reiteradas ocasiones, solicitando su salida al escenario.
A las 22:00 horas, el momento esperado se concretó. Nevermore hizo su debut en Chile utilizando “Precognition” como introducción, lo que elevó la euforia de los asistentes al máximo. La energía estalló definitivamente cuando la banda dio paso a “Enemies of Reality”, seguida de “Beyond Within”, “My Acid Words”, “Engines of Hate” y “The Sacrament”. Esta selección de temas sirvió para que el público chileno demostrara a la banda el motivo por el cual es tan reconocido, fue un sinfín de saltos, gritos y empujones que se dieron sin parar.
En el plano técnico, se debe destacar la prolijidad de Jeff Loomis. Su interpretación de los solos fue una demostración de talento y precisión que se mantuvo constante durante toda la jornada. También se debe mencionar el trabajo vocal de Berzan Önen, el cual tiene la compleja misión de continuar con el legado de Warrel Dane, y que, a juicio de este escritor, cumple su labor con creces.
El show continúo con “The Seven Tongues of God”, “Final Product”, “Narcosynthesis”, “I Voyager” e “Inside Four Walls”, en otras palabras, un listado de clásicos que mantuvo a cada uno de los asistentes satisfechos. Esta sección del concierto permitió apreciar la versatilidad de la banda, transitando desde la complejidad técnica de sus pasajes progresivos hasta la potencia rítmica que define su sonido más característico.
La noche concluyó con la interpretación de “The Heart Collector”, “The Obsidian Conspiracy”, “This Godless Endeavor”, “Sentient 6” y, finalmente, “The River Dragon Has Come”. Este cierre de presentación ofreció un recorrido por las distintas facetas de la banda, alternando momentos de alta carga emocional con la complejidad técnica que los caracteriza.

Con estos temas, Nevermore puso fin a una jornada marcada por la precisión ejecutiva y una respuesta del público que estuvo a la altura de la importancia de este debut tan esperado. La elección de cerrar con algunas de sus composiciones más extensas y emblemáticas dejó una sensación de cierre definitivo y completo, si bien por su extensa discografía uno se queda con la sensación de que faltaron grandes canciones, sin lugar a dudas se consolida este concierto como uno de los hitos del metal progresivo en el país. Tras el último acorde, la banda se despidió de un Teatro Cariola que reconoció con creces la vigencia y el legado de la agrupación estadounidense.
En conclusión, la jornada en el Teatro Cariola fue un despliegue de solvencia técnica y profesionalismo. Desde la apertura de la Mariano Vergara Band y la solidez de Hefesto, el evento mantuvo un nivel ascendente que culminó con el debut de Nevermore.
La banda estadounidense cumplió con las altas expectativas, logrando una ejecución impecable que ratificó su vigencia. El equilibrio entre la calidad, el virtuosismo de sus integrantes y la respuesta de la audiencia consolidó esta noche como un hito que el público chileno amante del metal progresivo, atesorará por mucho tiempo.

