Una interesante noche se vivió el pasado 28 de abril en Espacio Del Ángel, ubicado en pleno centro de Santiago, durante el conversatorio organizado por el Festival Woodstaco. Una instancia más que asertiva que tuvo como fin la posibilidad de hablar acerca del festival, su ausencia durante la pandemia, su regreso fechado ya para enero de 2023 y temáticas tan importantes como su impacto ambiental y sociocultural a nivel país.

El evento tenía hora de inicio a las 19:30 hrs, pero después de unos 10 minutos de atraso se dió pie al conversatorio. En el escenario se presentó Matías Burgos, el principal organizador del festival, quien nos dió la bienvenida a los asistentes y nos contó que la finalidad de este conversatorio es analizar de manera más cultural y crítica la historia, trayectoria e impacto que ha tenido Woodstaco en Chile, la música, artistas y público que ha tenido la oportunidad de vivirlo en sus múltiples ediciones.

Para ello hubieron tres expositores invitados, quienes nos dieron su visión del festival y su análisis desde sus diferentes especialidades y veredas. Laura Landetta, Ingeniera Civil Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y representante de La Música Declara Emergencia Chile, nos entregó una mirada más analítica y externa, en la que hizo un llamado a mirar y poner atención a los residuos y consecuencias tanto positivas como negativas de un evento en vivo. Una invitación totalmente aceptada por el festival, que busca en todo instante ser un aporte y no un ataque al ecosistema y el territorio.

Por su parte Felix Barros, co-Fundador y Director ejecutivo de EventoMedido.Org, servicio especializado en la medición de triple impacto de eventos en vivo, nos dió su visión y experiencia analizando las últimas versiones del festival Woodstaco antes de la pandemia y los avances que se lograron en cuanto a reducción de su huella de carbono, datos duros de los resultados que entregó su estudio y una guía del escenario que podría presentarse en la nueva edición del festival para este próximo año.

Por último Cristian Zúñiga, actual Coordinador Nacional del programa Escuelas de Rock y Música Popular del Ministerio de Cultura, las Artes y el Patrimonio, nos entregó su opinión en base a su experiencia organizando eventos tan masivos como Rockódromo, su análisis de la escena musical de inicios de los 2000 y el duro contraste al mirar la actualidad, la falta de instancias para la escena emergente y lo positivo que se vuelve instancias como Woodstaco para músicos de lo largo y ancho de Chile.

Para finalizar la noche, se dió un espacio en el escenario para dos presentaciones musicales en formato acústico. Inicialmente entraron a escena Fuente de Barro, una propuesta femenina más que interesante que nos deslumbró con su trabajo vocal y letras de corte onírico pero actual y crítico. Con sólo una guitarra, cajón peruano y un ocasional ukelele además del trabajo vocal fue suficiente para llenar el escenario y a los asistentes de una propuesta más que llamativa. Luego fue el turno de Doctor Pez, un artista solista potente, quien armado con nada más que su guitarra acústica y su voz nos deleitó con canciones de un corte potente pero honesto. Claramente su presencia en el escenario denotaba energía y una rabia que calaba hondo en el público presente.

Sin duda una noche más que necesaria, con información, cultura, conversación y música que no dejó ni debería dejar indiferente a nadie. Se espera que el próximo festival Woodstaco se desarrolle sin mayores contratiempos ni retrasos para el deleite de los artistas, su público y el país.

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