Si bien la de anoche era la cuarta presentación de Molotov en el país en siete días (ya habían pasado por Concepción, Coquimbo y habían abierto el concierto de Guns N’ Roses el día anterior en el Estadio Nacional), los mexicanos se tenían guardado lo mejor para su última presentación, la única de esta pasada por Chile en la que se sería con show propio y no el marco de un festival o teloneando a otra banda. Su esperado regreso al Teatro Caupolicán tras siete años contaba además con el plus de tener a la legendaria banda nacional Chancho en Piedra como ilustres invitados. 

La jornada inició puntual a las 8 de la noche con un homenaje a Pogo, leyenda del punk nacional, recientemente fallecido: antes de que salieran a escena Lalo Ibeas, Felipe Ilabaca, C-Funk y Toño Corvalán -junto a los músicos que les acompañan- sonó por los altoparlantes “Síndrome Camboya”, un clásico del punk y del rock nacional mientras se podían ver imágenes del legendario líder de Los Peores de Chile al fondo del escenario. Concluye esta introducción y, acto seguido, Toño Corvalán hace sonar sus baquetas para dar inicio a “Buenos Días a Todos”, canción que abre el álbum Marca Chancho (2000) y que, ipso facto, encendió la mecha y prendió el recinto de calle San Diego. 

Foto: Camilo Cid

A continuación vino “Animales Disfrazados”, un clásico del álbum “El Tinto Elemento” (2002), cuya letra -que invita a bajarle los humos a aquellas personas que se creen superiores al resto- fue coreada de principio a fin por todo el teatro. 

Luego la banda metió marcha atrás y se fue a la década de los 90’s para repasar sus inicios: “Sinfonía de Cuna”, la clásica musicalización del poema homónimo de Nicanor Parra que incluyeron en su disco debut “Peor es Mascar Lauchas”; de este mismo álbum, sonó “Funky Tu Madre”, icónica canción con su clásica e hilarante introducción en la que una voz inquiere repetitivamente a su contraparte si acaso ha expelido una ventosidad anal; y luego la festiva “Edén”, de su segundo largaduración “La Dieta del Lagarto” (1997), que -como era de suponer- transformó el Caupolicán en un paraíso funk, destacando el electrizante solo de guitarra a manos de C-Funk.

Foto: Camilo Cid

Aprovechando este impulso, la banda procede a interpretar “Mi Mejor Momento” de “Funkybarítico, hedónico, fantástico” (2016), uno de los hits de menos data de su repertorio, pero no por eso menos coreado y que sirvió para certificar que la banda, por si alguien aún tuviese dudas al respecto, forma parte de los más grandes nombres de nuestro rock e incluso de nuestra música popular en general: han trascendido por más de tres décadas y cada vez que se presentan logran congregar a un amplio rango etario de fans: anoche gozaron personas en sus 40 como también púberes. 

Durante la parte final de la canción, Felipe Ilabaca se permite un momento de pausa para dedicar emocionantes palabras de agradecimiento hacia el público por haber asistido y por haber propiciado un reencuentro a teatro lleno. Hasta aquí el show ha sido solo de grandes éxitos y, aprovechando el concepto, suena “Cóndor”, única canción inédita del compilado “Grandes éxitos de ayer y oink!” lanzado en 2007 y luego “Huevos Revueltos”, con su clásico sample del clásico del rap ochentero “The Breaks” de Kurtis Blow

Foto: Camilo Cid

A continuación y, a propósito de la década de los 80’s, la banda interpretó su desopilante versión de “Girl U Want” de Devo a la que bautizaron por allá por esos locos años 90’s como “Calentón”.

De aquí en adelante, el show se enfocó en canciones de los álbumes “Ríndanse Terrícolas” (“La Granja de Los Súper Bebés”, “Volantín”, “Locura Espacial”) y “Marca Chancho” (“Me Vuelvo Mono”, “Historias de Amor y Condón”) intercalándolas con canciones de sus otros trabajos: sonaron “Cacho” (con su ácida crítica hacia la tauromaquia); la vacilable “Multiricachón”; la clásica oda a los perros vagos “Guachperry” y la más reciente “Bola de Fuego” (2019). 

Luego el vocalista Lalo Ibeas agradece al público por su asistencia, energía y por su lealtad durante estos casi 30 años. Posterior a este sentido momento, la banda procede a interpretar la autobiográfica “Chancho” (de donde proviene el grito “¡Viva Chile, mierda, y los Chancho en Piedra!) y luego el bis con uno de sus más grandes hits del primer milenio: “Eligiendo Una Reina”, el cual incluyó hacia el final un emotivo y merecido homenaje al legendario Zalo Reyes, cantante nacional fallecido en agosto pasado, con una sentida versión de su clásico “María Teresa y Danilo”.

Concluía así la primera parte de la jornada para dar paso al acto principal. Pasadas las 10 de la noche, salen a escena Randy Ebright, Tito Fuentes, Micky Huidobro, Paco Ayala para sentarse a la batería, colgarse la guitarra y los bajos, respectivamente y encender la mecha con “Amateur (Rock Me Amadeus)”, su -a esta altura- clásica versión del hit ochentero del austríaco Falco que incluyeron en su álbum de covers “Con Todo Respeto de 2004. Acto seguido comienzan a sonar los bajos de Ayala y Huidobro para dar inicio a “Chinga Tu Madre”, icónica canción de su alabado álbum debut “¿Dónde Jugarán Las Niñas?”, que fue coreada por el teatro completo. Lo mismo ocurrió con otro de sus hits noventeros: “Parásito” de su segundo álbum “Apocalypshit”, que hizo gozar a la multitud con su incombustible mezcla de rap y rock

Foto: Camilo Cid

Pero como no se puede vivir sólo de glorias pasadas, la banda mostró también canciones nuevas. Una de ellas es “Quiten El Trap”, su más reciente single y que barre el piso con los géneros urbanos mediante crudas críticas hacia los típicos estereotipos que caracterizan a los cantantes de trap y de reggaeton. La ironía inconfundible de la banda alcanza su punto más alto durante el coro, momento en el cual el título de la canción es vocalizado mediante el uso del autotune, tan propio de los estilos musicales a los que apunta esta canción. Fue coreada por la audiencia como si fuese un clásico de la banda. 

A continuación, suena “Lagunas Metales” canción que aparece en “Agua Maldita” (2014). Líricamente es un genial recorrido por los más grandes nombres del rock, principalmente latino, los cuales son utilizados astutamente en juegos de palabras que van armando la narrativa en primera persona de un fanático del rock y sus aventuras asistiendo a conciertos. El público, por su lado, coreando “Olvidé quién soy, en el reventón” a todo pulmón.

Foto: Camilo Cid

A continuación vino una dupleta de su disco “Dance and Dense Denso”: primero, uno de los más reconocidos hits de su catálogo, “Here We Kum”, y luego “Chandwich a la chichona”, ambas gozadas por su fiel fanaticada. 

Es sabido que los roles de cada integrante en la banda pueden ir variando según la canción. Es así que Randy Ebright deja su asiento tras la batería para tomar el micrófono en “Molotov Cocktail Party”, dejando que Paco Ayala se haga de las baquetas en este tema y también en el clásico “Gimme tha Power”, cuyo coro fue vitoreado a voz en cuello por el teatro completo. Misma situación se repitió en “Hit Me (Gimme tha Power II)”, canciones que permitieron bajar la velocidad, pero de modo alguno las revoluciones, pues estas se encontraron presentes en todo momento en cada palabra de la letra de estos hits.

Foto: Camilo Cid

Cronológicamente, la banda se queda en el mismo disco para interpretar su éxito más transversal: “Frijolero”, esa cruda crítica al racismo imperante en la frontera entre Estados Unidos y México, que Randy Ebright vivió en carne propia. Posteriormente, suena “No Olvidamos”, otro single lanzado este año y que deja en evidencia que la banda no ha perdido un ápice de su nítida capacidad de no dejar títere con cabeza cuando se trata de realizar crítica social, aprovechando el tono le siguió ese clásico noventero llamado “Voto Latino”.

Luego de eso, la banda se dio espacio para repasar su álbum de covers “Con Todo Respeto”: sonaron “Perro Negro Callejero”, esa bizarra amalgama que hicieron de “Perro Negro” de El Tri y “La Grange” de ZZ Top y luego su no menos peculiar reversión de “I turned into a Martian” de Misfits titulada “Marciano”. La juerga en el Caupolicán ya había alcanzado niveles extraterrestres.

Luego de casi setenta minutos de show, la banda interpretó “Señor del Banco” y “Dance and Dense Denso” para luego abandonar el escenario y volver a hacer el bis: el cual incluyó “Más Vale Cholo”, “Mátate Teté” y, finalmente, “Puto”, canción que hacía rato era pedida a todo pulmón por parte de la fanaticada y que dio por finalizado la presentación de los mexicanos, que en total bordeó la hora y cuarenta minutos.

Fue un cocktail perfecto para hacer estallar el Caupolicán: Chancho en Piedra puso el condimento, Molotov las botellas y el público, prendido en todo momento.

Galería | Molotov en el Teatro Caupolican

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.