La vara había quedado muy alta por el increíble día inicial del festival y era hora del espacio a las bandas nacionales. En ediciones anteriores habíamos podido ver a Aisles y Delta mostrando un excelente despliegue y calidad y esta jornada no iba a ser distinto. Era el turno de Nuvian e Intrascendence.
Nuvian
El trío nacional marcó un hito dado a que es una de las propuestas más audaces del progresivo criollo. Tras su anterior paso por grandes escenarios como un dúo de bajistas teloneando a The Pineapple Thief, el proyecto integrado por Gabriel Contreras (bajo), Matías Salas (bajo) y Tomás Cortez (batería) pudo demostrar que, al incluir la batería, la banda entregaría una energía vibrante muy diferente a sus composiciones, dotando de un músculo necesario a esas texturas ambientales y rítmicas intrincadas que los caracterizan. La interacción entre las cuerdas fue de mucha precisión, logrando que pasajes de gran complejidad técnica se sintieran fluidos y cargados de una emotividad latente que conectó de inmediato con el público que llenaba el recinto muy de a poco.
Nuvian demostró que su madurez artística se sigue gestando y de muy buena forma. Esta actuación no solo validó su capacidad para sostener escenarios de alta exigencia, sino que los posicionó como una pieza clave en el rompecabezas del nuevo prog chileno. Fue una apertura de lujo que dejó, incluso un discurso político aplaudido por varios de los asistentes y que finalizaron con Violeta Parra. Nuvian llegó para quedarse en la escena y sobre todo confirmando que el formato trío es el vehículo definitivo para la expansión de su universo musical.


Intrascendence
La presentación de Intrascendence en el CL.Prog 2026 fue una de las muestras más sólidas de la vigencia y el recambio del metal progresivo nacional. El quinteto, integrado por Felipe Reyes (voz), Rodrigo del Canto (guitarra), Omar Alvear (guitarra), Manuel Arriaza (teclado) y Martín Fénix (batería) tuvieron momentos clave como la interpretación de “Sintergy” seguida por “Stones”, las cuales permitieron apreciar la cohesión de la banda. Los intrincados riffs de guitarra se entrelazaron perfectamente con una base rítmica demoledora. Por su parte, la densidad emocional de “Self Blinded” mantuvo al público en una tensión constante, demostrando la capacidad del grupo para transitar entre los compases progresivos y la introspección sin perder el hilo conductor de su narrativa lírica.
El clímax de su actuación llegó con dos canciones: “Believing to See” y “Beyond a Decaying World”, una pieza que resume la ambición artística de Intrascendence y que dejó en claro por qué son considerados uno de los actos con mayor proyección en la escena chilena actual. Fue una presentación que no solo sirvió como vitrina ante la audiencia internacional del festival, sino que reafirmó su estatus como una banda capaz de cumplir sus propias metas y que sabemos que podrá seguir mostrando su trabajo durante el año.


Atheist
La presentación de los norteamericanos en el CL.Prog 2026 fue una auténtica masterclass de death metal técnico y fusión, recordándole a los asistentes de La Aldea El Encuentro por qué Kelly Shaefer y compañía son considerados arquitectos del género. Atheist desató un torbellino de ritmos intrincados y estructuras impredecibles que desafiaron los sentidos desde el primer segundo.
El setlist fue un viaje nostálgico pero demoledor, iniciando con la icónica “Mother Man” y la complejidad estructural de “Unquestionable Presence”. La ejecución de temas como “Retribution”, “Enthralled” e “Incarnation” demostró que, a pesar de las décadas, la vigencia técnica de la agrupación permanece intacta. El público chileno respondió con intensidad, generando los primeros y únicos mosh pit del festival. “Formative”, “Brains” y “Psychic”, sonaron potentemente creando una atmósfera de caos controlado frente al escenario.
Uno de los puntos más altos de la jornada fue la secuencia de los elementos: “Water”, “Air” y “Fire”, que junto a “I Deny”, mostraron la faceta más progresiva y experimental del conjunto. El cierre no pudo ser más épico, encadenando la rabia de “On They Slay” con el himno fundacional “Piece of Time”. Atheist no solo cumplió con su estatus de leyenda, sino que entregó uno de los shows más técnicos y memorables en la historia del festival, sellando una conexión inquebrantable en su tercera vez con su audiencia en Santiago.


VOLA
La presentación de los daneses en el CL.Prog 2026 fue el broche de oro perfecto para una jornada cargada de virtuosismo. VOLA, maestros en el arte de amalgamar el djent más pesado con melodías pop de una belleza sobrecogedora, transformaron La Aldea El Encuentro en un santuario de texturas electrónicas y riffs demoledores que confirmaron su estatus como referentes del progresivo actual.
El inicio fue contundente, conectando de inmediato con su presente a través de la melancolía de “I Don’t Know How We Got Here” y la fuerza de “We will not Disband”, ambas piezas fundamentales de su aclamado último álbum, “Friend of a Phantom” (2025). Sin embargo, el clímax emocional llegó con esos cortes que ya se sienten como himnos de una banda que lleva tocando décadas, la hipnótica “Alien Shivers”, la rítmica “These Black Claws” y la atmósfera sideral de “24 Light Years”, que sumió al recinto en un viaje intergaláctico combinando el bello uso de sus propias luces manejadas majestuosamente por Amalie Solander, quien desde hace varios años junto con Vertigo crea instalaciones de luces interactivas que le dan un sello sumamente especial a la banda.
Cuando la potencia de “Bleed Out” parecía dictar el final definitivo, la banda se reservó una última descarga de energía. Con “Straight Lines”, VOLA selló una actuación impecable, desatando la euforia final en un público que no se rindió ante este final pidiendo una canción más, lo cual la banda a pesar de sus ganas no pudo hacerlo. Suponemos que por contratos con el horario de uso de las instalaciones ya que ambos días el festival terminó a las 21 hrs. Aun así, lo de los daneses fue una exhibición de maestría donde la tecnología y la emoción se fundieron, dejando una huella profunda en la historia de este festival nuevamente.


Para finalizar podemos sacar varias conclusiones: el espacio es excelente, a pesar de su lejanía, para festivales tan cercanos como lo ha sido siempre CL.Prog, siendo amigables con la naturaleza y teniendo espacios separados que se pueden disfrutar de distintas formas. El sonido en general del festival, estuvo bordeando la perfección con todas las bandas, con un volumen agradable, pero con definición, raramente se perdía algún instrumento. Un gran acierto a los sonidistas y quizás también por las bondades del espacio. Y por último la selección de bandas fue muy importante, con una variedad dentro del rock y metal progresivo que puede envidiar cualquier festival europeo. La cercanía de bandas como Earthside (específicamente de Jamie y Frank) y Thank You Scientist con los cuales prácticamente la mitad de la audiencia pudo sacarse fotos y conversar con ellos. Podemos decir que a Jamie le regalamos un mote con huesillos y le encantó tanto que solo quiere volver a Chile muy pronto.

