Este viernes comenzó la despedida oficial del verano en nuestro país. El clima fue el primero en acusar el cambio de temporada. Desde temprano el cielo estaba cerrado y el tiempo del otoño se hizo presente con una temperatura agradable y con el anuncio de una pequeña llovizna hacia la tarde. Todo ideal para ir a festejar la luna nueva al Teatro Cariola, donde los portugueses de  Moonspell junto a Mourners Lament y Mortajas prometían una fiesta oscura de doom y gothic metal; así que vestimos nuestras pieles de lobo y caminamos rumbo al teatro cerca de las 19:00 horas, disfrutando el aroma a humedad de la capital.

A eso de las 19:50 horas, Mortajas se subió al escenario del recinto de San Diego y comenzaron con un show corto en repertorio, pero que nos presentó cuatro piezas oscuras y de extensa duración, donde los villalemaninos se lucieron con profundidad y contundencia. Una propuesta oscura que sirvió perfecta como primer plato de un festín de oscuridad y melancolía que prometía la noche. Sorprendentemente, y algo que nos pone muy felices en Rock Legacy, había bastante público ya a esas horas, así que mientras el cuarteto ejecutaba con precisión “Miedo y Dolor”, “Caretas”, “Liber Elgis” y “He Perdonado”, la audiencia los abrazó y disfrutó su música mientras esperaba la llegada de los portugueses.

Galería | Moonspell: Mortajas en Teatro Cariola

Cerca de las 21:00 horas, otra banda de la región de Valparaíso, específicamente de Viña del Mar, se subió a las tablas del Cariola: Mourners Lament, que con una estética sonora llena de capas y atmósferas, simplemente cautivó. Desde el primer segundo las miradas se centraron en ellos y con el grito profundo de su vocalista Alfredo Pérez, dibujaron una “O” de sorpresa en muchas de las personas que los veían por primera vez, mientras que los que ya habíamos tenido la fortuna, comenzamos a cabecear al ritmo de su sólido show. Una presentación con  cuatro tracks: “Towards Abandonment”, “Sadness Carests”, “Slumbers” y “Mass Eulogy”. Un repertorio conciso que funcionó perfecto como portal para los rincones más recónditos de nuestras emociones. Solidísimos. Una banda que se disfruta de comienzo a fin. Imperdibles.

Galería | Moonspell: Mourners Lament en Teatro Cariola

Así fue como a las 22:00 horas, en una noche sin luna y con todas las entradas vendidas, Moonspell salió a presentarnos su música. La banda no necesitó grandes artificios para conectar con Chile. Desde antes que empezaran los coros de aullidos y gritos con su nombre, ya atiborraban las paredes del recinto, como una jauría fantasma que en la noche llama a otros jóvenes licántropos nocturnos perdidos. 

Galería | Moonspell en Teatro Cariola

El arranque con “Wolfshade (A Werewolf Masquerade)”, “Love Crimes” y “…of Dream and Drama (Midnight Ride)” fue una imitación nostálgica y oscura para la noche, evocando la faceta más black gothic de sus inicios; el entusiasmo llenó el aire con estas piezas de culto.

Uno de los momentos más especiales fue el bloque más atmosférico con “Tenebrarum Oratorium”, “Lua d’Inverno”, “Trebaruna” y “Ataegina”, donde Moonspell mostró su conexión con la mística pagana y la identidad portuguesa. La teatralidad y la interpretación vocal de Fernando Ribeiro ayudaron a reforzar ese ambiente casi ritual.

El show avanzó en intensidad con clásicos como “Vampiria”, “An Erotic Alchemy” y la infaltable “Alma Mater”; probablemente uno de los puntos más coreados de la noche, reafirmando su estatus como himno.

En el tramo final, la banda equilibró material más moderno como “Extinct”, “Nocturna” y “Scorpion Flower” con clásicos absolutos como “Opium”, “Awake!”, “Everything Invaded” y el cierre con “Full Moon Madness”, dejando la sensación de un gusto a poco, a pesar de la duración del show, los asistentes necesitábamos más carne fresca y la banda simplemente se entregó. Se fotografió con nosotros y agradeció una y otra vez. Una jornada sublime y cargada de emotividad oscura.

A la salida del show la lluvia se había disipado, sólo quedaba el recuerdo de una gran jornada y con nuestra piel humana caminamos en dirección a un bar donde quizás encontraríamos la víctima idónea para la noche sin luna.

Produjo: Chargola