Un 11 de mayo de 1992 Iron Maiden lanzó su noveno álbum de estudio y sin saberlo, cerraba un ciclo. Fear of the Dark fue el último disco con Bruce Dickinson antes de su salida temporal y aunque no alcanzó la consistencia de obras anteriores, dejó clásicos que hoy siguen haciendo temblar estadios.
“Be Quick or Be Dead” abre con fuerza, velocidad pura firmada por Dickinson y Janick Gers, recordando que Maiden todavía tenía hambre. “From Here to Eternity” sigue el mismo pulso acelerado, mientras que “Afraid to Shoot Strangers” marca el primer giro, una balada antibelicista de casi siete minutos que ya anticipaba el sonido progresivo que la banda exploraría después del 2000. Una joya que a menudo pasa desapercibida. Escrita por Steve Harris sobre la Guerra del Golfo, no habla del combate en sí sino de lo que pasa en la mente de un soldado antes de la batalla, alguien que sabe que probablemente tendrá que matar pero que sigue siendo humano con todas sus dudas. Bruce lo explicó en Donington diciendo que “es una canción sobre lo mierda que es la guerra”, especialmente cuando la empiezan políticos y tienen que terminarla personas comunes que no quieren matar a nadie.
“Fear Is the Key” y “Childhood’s End” mantienen el ritmo medio con riffs sólidos pero sin la chispa de discos anteriores, algo que también pasa con “The Fugitive”, “Chains of Misery” y “The Apparition”, canciones correctas que cumplen pero no marcan mayor diferencia.
“Wasting Love”, la power ballad del disco, funciona mejor de lo esperado gracias a la emotividad de Bruce, convirtiéndose en uno de los puntos altos del álbum. Compuesta por Bruce Dickinson y Janick Gers, es la primera y hasta ahora única power ballad de Maiden lanzada como single, y funciona porque no cae en sentimentalismo barato. La letra habla de la soledad que trae el sexo sin amor, de desperdiciar sentimientos en relaciones vacías mientras el tiempo se escapa. Gers construye un solo de guitarra emotivo que va subiendo en intensidad mientras Bruce canta sobre pasar años llenos de soledad y días llenos de vacío, con esa urgencia de encontrar algo real antes de que sea demasiado tarde. Es profunda, oscura y heavy al mismo tiempo, demostrando que Maiden podía bajar el tempo sin perder peso propio del heavy metal.
Donde el disco recupera terreno es en “Judas Be My Guide”, una canción directa y filosa, que recuerda a la Doncella más agresiva, aunque “Weekend Warrior” vuelve a caer en territorio irregular con sus casi seis minutos que se sienten más largos de lo necesario.
Pero todo se perdona cuando llega “Fear of the Dark”, la canción título y el momento donde Maiden demuestra por qué siguen siendo leyendas. Escrita por Steve Harris, nació de una anécdota personal: vivía en una casa medieval del año 1400 en Reino Unido, llena de madera que crujía y rincones oscuros donde sus hijos se negaban a quedarse solos porque les daba miedo. Ese miedo irracional a la oscuridad, a lo que tu imaginación construye cuando no puedes ver, se convirtió en una de las canciones más poderosas de la banda. Empieza con ese riff icónico de Murray y Gers que todos reconocen, mantiene la tensión durante siete minutos y explota en un coro gigante hecho para estadios completos. Desde 1992, Maiden no ha tocado un solo show sin incluirla, y probablemente sea la canción más esperada de cada noche.
A 34 años de distancia, Fear of the Dark es un disco desigual pero necesario en la historia de la banda, con altibajos que reflejaban el momento de cambio que vivía el metal a inicios de los noventa.
Este próximo 31 de octubre y 1 de noviembre Iron Maiden volverá al Estadio Nacional en Santiago para celebrar 50 años de carrera con la gira Run For Your Lives, y puedes apostar que Fear of the Dark va a sonar con toda su fuerza.
La fecha del 31 ya está agotada, pero para el 1 de noviembre todavía quedan entradas disponibles en Ticketmaster. Si quieres vivir ese momento en que el Nacional completo canta el coro mientras las luces se apagan, esta es tu oportunidad.

