Robbie Williams no solo ha construido su historia entre canciones, estadios y titulares. También ha pasado buena parte de su vida mirando hacia aquello que no puede explicar. Entre 2007 y 2009, durante una pausa de los escenarios, el británico se sumergió en la investigación de ovnis, teorías extraterrestres y fenómenos paranormales. En 2008 incluso viajó junto al periodista Jon Ronson a una conferencia sobre abducciones en Laughlin, Nevada, experiencia que quedó registrada en el documental de BBC Radio 4Robbie Williams and Jon Ronson Journey to the Other Side”. En ese periodo llegó a decir que podía dejar la música para convertirse en ufólogo, mientras pasaba horas leyendo sobre avistamientos y supuestos contactos alienígenas.

Uno de los episodios más comentados ocurrió en 2008, cuando Williams aseguró haber visto una esfera dorada mientras reproducía “Arizona”, una canción que había escrito sobre el contacto extraterrestre. Según su relato, la luz desapareció cuando terminó el tema y volvió a aparecer cada vez que lo reproducían nuevamente. El fenómeno se habría repetido cuatro veces, seguido por una tormenta eléctrica y dos luces que se movían en el cielo durante cerca de una hora. La historia se volvió viral porque mezclaba una canción sobre ovnis, una supuesta respuesta desde el cielo y la convicción de Williams de que los extraterrestres podían estar intentando comunicarse con él. En otra ocasión, aseguró haber visto un objeto tan cerca que podría haberlo golpeado con una pelota de tenis, insistiendo en que estaba completamente sobrio.

Su interés no apareció de la nada. Williams ha atribuido parte de esa fascinación a su abuela y a su madre Janet, a quien describe como una “bruja blanca”, dos figuras que lo acercaron desde niño a los misterios, la brujería y las historias sobrenaturales. También ha contado que cuando era pequeño hablaba con personas fallecidas, una experiencia que terminó vinculando directamente con “Angels”. En una entrevista publicada por The Sun Online en mayo de 2019, aseguró que la canción no hablaba de su madre ni de una pareja, sino de “ángeles reales” y de su creencia en algo invisible. Lanzada en 1997, la canción se convirtió en su himno más emotivo, pero detrás de sus coros existe una historia mucho más inquietante. Williams llegó a decir que hablaba con muertos desde los tres años y que esas experiencias asustaban a su padre.

La obsesión también alcanzó su vida doméstica. Durante su estadía en una antigua mansión de Wiltshire, Williams aseguró que la propiedad tenía una energía inquietante y que su hija Teddy sentía miedo de una de las habitaciones. En una transmisión de Instagram realizada en 2020, contó que la niña le dijo que ese dormitorio la asustaba, por lo que dejó de dormir allí. El cantante explicó que cree que el dolor, la tragedia y la pena pueden permanecer impregnados en las paredes de una casa. También relató haber visto el fantasma de su antiguo perro Trixie, una experiencia que reforzó su convicción de que ciertos lugares pueden conservar una presencia después de la muerte.

A su miedo a los fantasmas se sumó una preocupación más insólita. En 2019, Williams reveló que había contratado un guardaespaldas para acompañarlo durante las 24 horas, no para protegerlo de fanáticos o delincuentes, sino para no estar solo si los extraterrestres intentaban contactarlo. La historia parece salida de una película de ciencia ficción, pero encaja con una etapa en que el cantante hablaba seriamente sobre avistamientos, abducciones y la posibilidad de convertirse en mensajero de seres de otros mundos. Entre la fascinación y la paranoia, Williams convirtió su propia vida en un archivo de fenómenos extraños.

Sus tatuajes funcionan como un mapa de esas obsesiones. En el cuello lleva un Ojo de Horus, símbolo asociado con protección y poder espiritual, mientras que en uno de sus brazos tiene una pirámide junto a un ovni, diseño que se ha relacionado con su interés por lo paranormal y los secretos no revelados. Aunque no existe evidencia de que pertenezca a sociedades secretas, Williams ha alimentado durante años su curiosidad por las teorías de conspiración, la simbología oculta y los códigos que, según él, podrían esconderse detrás de la fama y la industria del entretenimiento. En su caso, cada tatuaje parece funcionar como una pista, aunque nunca entrega el mapa completo.

Foto del Instagram de Robbie Williams

El misterio más reciente tiene forma de mono. En Better Man, la película sobre su vida, Williams es representado por un chimpancé creado digitalmente. La decisión no fue un simple recurso visual, sino una forma de mostrar cómo se ha sentido frente al público, como un animal obligado a actuar, obedecer y entretener mientras lucha contra sus propios impulsos. En una entrevista con AP publicada en diciembre de 2024, explicó la idea con humor al decir que siempre había sido un “mono travieso”. También reconoció que el simio reflejaba su dificultad para verse como un ser humano común y su sensación de haber pasado la vida observado desde afuera. Por eso el mono no representa únicamente rebeldía o descontrol. También habla de la vergüenza, la ansiedad, las adicciones y la necesidad de ser querido que atraviesan su historia. Williams ha contado que le resultaba más fácil aceptar a un chimpancé como reflejo de sí mismo que verse interpretado por otro actor, porque la criatura podía mostrar su parte más instintiva sin convertirla en una imitación convencional.

Y este próximo 27 de septiembre, cuando Robbie Williams llegue al Estadio Bicentenario de La Florida con su gira BRITPOP, será la oportunidad de reencontrarse con sus grandes canciones, su humor, su energía desbordante y ese universo de obsesiones que lo ha acompañado durante décadas. Las entradas siguen disponibles a través de Ticketmaster, así que prepárate para una noche de pop, espectáculo y misterios junto a uno de los artistas más impredecibles de la música británica.

Produce: Lotus

Entradas disponibles a través de TICKETMASTER

 

Por Angel Ordenes

Periodista y redactor en Rock Legacy | Instagram: @shadowangel__