Marty Friedman es uno de esos guitarristas cuyo nombre quedó inevitablemente ligado a la historia del metal. El exguitarrista de Megadeth se presentará nuevamente en Chile y esta visita es una muy buena excusa para regresar a uno de sus trabajos solistas, un disco que mostró una faceta bastante distinta de la que exhibía junto a la banda liderada por Dave Mustaine a comienzos de los años noventa.

Ese trabajo es “Scenes”, disco que vio la luz en 1992, precisamente el mismo año en que Megadeth publicaba “Countdown to Extinction” y Friedman ya cargaba con el reconocimiento obtenido tras lo que había sido “Rust in Peace”.

En su segundo trabajo como solista, Marty siguió un camino opuesto al que podía esperarse de un guitarrista relacionado con el thrash metal, construyendo un disco basado en guitarras limpias, tempos pausados, teclados y extensos pasajes atmosféricos.

El propio Friedman explicaría años después que buena parte de aquellas composiciones habían nacido antes de su ingreso a Megadeth. Cuando retomó esas melodías para trabajar en “Scenes”, no encontró razones para hacerlo bajo una orientación tan ligada al rock y al metal, sino que descubrió otras posibilidades a partir de un enfoque mucho más limpio y melódico.

En ese proceso también hubo un nombre fundamental para el resultado que finalmente mostró “Scenes”: el reconocido compositor japonés Kitaro, quien participó en la producción de parte del disco y también trabajó en su mezcla. A ello se sumó la colaboración del tecladista Brian BecVar, cuya participación fue importante en la construcción de las diferentes texturas que terminaron caracterizando al álbum.

En términos generales, estamos frente a un disco donde los arreglos permiten que los diferentes instrumentos tengan espacio y donde la guitarra no necesita ser la protagonista permanente. En “Scenes” hay pasajes en que los teclados, la percusión e incluso los silencios se transforman en partes esenciales de la composición.

“Tibet” abre el disco y establece inmediatamente esa impronta. La guitarra de Friedman aparece, pero no se impone sobre el resto de los instrumentos. Es un tema que se desarrolla a partir de melodías sobre una base ambiental que prepara el terreno para “Angel”, probablemente una de las composiciones más reconocidas de este periodo en la carrera del guitarrista.

Después llega “Valley of Eternity”, canción de más de ocho minutos donde queda todavía más clara una de las principales virtudes del disco: la técnica está presente, pero nunca parece transformarse en un fin en sí misma. El tema transita por un rock que se fusiona con elementos cercanos al New Age, entre sintetizadores atmosféricos y arreglos que refuerzan una particular vibra oriental.

En “Night” encontramos una de las canciones más emotivas del trabajo, destacando por el protagonismo del piano y por una batería interpretada con mucha fuerza por Nick Menza. Es una composición que puede sentirse como un viaje de más de seis minutos que lentamente va creciendo en intensidad.

Con “Realm of the Senses” y “West”, el álbum profundiza en su faceta más experimental y atmosférica. En la primera, Friedman ofrece un tema cargado de misticismo que incorpora pasajes vocales en japonés e incluso sonidos de lluvia hacia el final. Con “West”, en cambio, tenemos uno de los momentos más pausados y evocadores de todo el disco, construido a partir de secciones llenas de texturas y una guitarra que nuevamente privilegia la melodía por sobre cualquier pretensión técnica.

Para el final están “Trance” y “Triumph”, dos composiciones que funcionan muy bien como clímax y cierre de este trabajo. En “Trance”, el ritmo adquiere un carácter más hipnótico y progresivo, apoyándose en arreglos de sintetizadores densos y envolventes. Finalmente, con “Triumph”, un tema con carácter triunfal y heroico, la guitarra de Friedman se vuelve a cargar de energía, cerrando el disco con una sensación de total plenitud.

Sin dudas, “Scenes” permitió apreciar a un Marty Friedman capaz de construir composiciones desde la atmósfera y la melodía, alejándose de la idea de que el virtuosismo debía traducirse en velocidad o en una gran cantidad de notas.

Esa manera de entender la música continuaría apareciendo, bajo distintas formas, durante el resto de la carrera del guitarrista estadounidense, lo que vuelve todavía más interesante regresar a “Scenes” como uno de los trabajos que evidenció tempranamente esa búsqueda.

Y más de tres décadas después, Marty Friedman celebrará los 34 años de “Scenes” con una gira latinoamericana denominada oficialmente “Scenes 34th Anniversary Live in Concert Tour”, que tendrá dos fechas en Chile: el viernes 13 de noviembre en el Club Segundo Piso de Valparaíso y el sábado 14 de noviembre en el Teatro Cariola de Santiago.

Información del show en Valparaíso:

  • Fecha: Viernes 13 de noviembre de 2026
  • Lugar: Club Segundo Piso (Av. Brasil 1395, Valparaíso)
  • Entradas: Disponibles a través de Ticketplus
  • Produce: Chargola Pro

Información del show en Santiago:

  • Fecha: Sábado 14 de noviembre de 2026
  • Lugar: Teatro Cariola (San Diego 246, Santiago)
  • Entradas: Disponibles a través de Passline
  • Produce: Chargola Pro