Es sabido que Opeth ocupa un espacio importante en el mundo del rock y metal mundial desde hace un par de décadas y todo gracias a la difusión en prensa especializada, redes sociales y espacios audiovisuales como Youtube. Pero esa construcción llevó años de trabajo y en el auge de la “era dorada” de los suecos, tenían que “mostrarse” de forma digital.
Hace más de veinte años que Opeth se consagró con “Blackwater Park” y tenían que respaldar ese éxito. Pero no existían las actuales herramientas y plataformas que conocemos para difundir su música. En una era en que internet estaba en auge, la distribución de CDs aún era importante y también de los registros en directo. Y para ello lanzaron su primer directo en el clásico formato DVD y se tituló “Lamentations”.
El show fue grabado un 25 de septiembre del 2003 en el Sheperd’s Bush Empire, un teatro ubicado en Londres, Reino Unido. La fecha de lanzamiento para Europa fue el 24 de noviembre del 2003; mientras que para Estados Unidos y Canadá, tres exactos meses después.
El DVD de “Lamentations” consta de dos videos: el primero, y más importante, fue el recital que ofrecieron durante dos horas con canciones de “Deliverance”, “Damnation” y “Blackwater Park”; mientras que el segundo video fue un documental de la banda mostrando el proceso de grabación de “Deliverance” y “Damnation” al mismo tiempo, acompañados por el músico y productor Steven Wilson, quien además, participó del proyecto.
Lo más destacado es, sin dudas, el concierto que ofreció unos jóvenes Mikael Akerfelt (voz y guitarras), Martín Méndez (bajo y aún activo), Peter Lindgren (guitarras) quien abandonó la banda en 2007, Martín López (batería) que estuvo hasta el 2005 y años después formaría Soen y por último Per Wiberg, tecladista invitado y luego pasó ser parte estable de Opeth hasta su salida el 2011. Es el único registro oficial, en directo, con la alineación clásica de los suecos.
La presentación consta de dos partes muy diferentes: la primera hora está compuesta por la interpretación íntegra del “Damnation”, más la canción “Harvest” que completa la sesión rockera acústica; mientras que el otro set se completa con cinco canciones del “Blackwater Park” y “Deliverance”. Un contraste y único momento en el que Opeth mostró una faceta de rock progresivo y otra con la brutal intensidad que nos tiene acostumbrados.
La primera sesión comienza con “Windowpane” y ya la voz limpia de Mikael nos invita a presenciar que el disco rockero será la experiencia, pues el primer corte del “Damnation” entrega elementos que complementan mayor sensibilidad que la versión del estudio. Luego sigue, en orden del disco, la melancólica “In My Time of Need” y la impecable interpretación de Akerfeldt con la guitarra electroacústica, haciendo que el momento sea más íntimo.
A continuación sigue “Death a Whispered a Lullaby” y toma protagonismo Wiberg con su enérgico teclado haciendo “psicodélica” la canción, pero lo mejor del primer set está por llegar: “Closure” toma el protagonismo y desde un tranquilo pasaje cambió a una tonalidad más pesada con guitarras eléctricas con riffs super rápidos, nuevamente teclados apoteósicos de Per y la ejecución latina “reggaetonera” de Martín López hasta el final de la canción.
Para calmar un poco la intensidad, “Hope Leaves” suaviza el momento del show y resalta, en positiva demasía, el bajo de Méndez durante su ejecución. “To Rid The Disease” hace el honor en seguir el momento de mayor relajo del espectáculo y “Ending Credits”, como instrumental, hace presagiar que el show iba a terminar, pero no.
Los asistentes quedaron fascinados con los primeros acordes de “Harvest”, cosa que nadie se esperaba debido a la naturaleza del concierto y tal como se mencionó anteriormente, la ejecución en directo tiene mejores matices que la de estudio. La primera parte del “Lamentations” termina con “Weakness”, momento en que se vuelve más íntimo y un ambiente cercano a una tenue oscuridad.
Del rock progresivo y moderna psicodelia, el set cambia drásticamente. En el registro audiovisual, unos leves momentos de espera para que vuelvan los integrantes y antes que comenzara a desatarse, “Miguelito” realiza la mano cornuta (signo del diablo) y, de inmediato, “Master’s Apprentices”. Una brutalidad musical que, durante diez minutos, entrega partes pesadas y limpias, como así también la interpretación vocal de Mikael en la década de los 2000, que está en el peak de la era dorada de Opeth.
Esto recién era el inicio de la velada “pesada” y sigue con “The Drapery Falls”. Se confirma que en directo las canciones toman otra energía y nivel y este track del “Blackwater Park” es de una ejecución magistral, y que el afortunado público que estuvo presente logró presenciarlo.
El espectáculo debe continuar y llega otro punto alto del DVD: “Deliverance” que en ese entonces aún no era un himno de la banda y que, a futuro, terminó siendo el tema que cierra sus conciertos hasta el día de hoy. Destaca el gran solo inicial de Peter Lindgren con una gran concentración y la virtuosidad de Martín López con la simplicidad de cambiar los ritmos con la batería.
La intensidad del recital sigue y “The Lepper Afinity” es la indicada para alargar otros largos minutos de música. El progressive death metal estaba a su máxima expresión y solo queda disfrutar del excelente sonido que ofrece la canción.
El tercer peak llega al final del concierto y Opeth se despide de su promoción musical con una melódica y poderosa “A Fair Judgement”. Es increible como esta canción, en directo, supera con creces la versión estudio: cuajan perfectamente los cambios entre las partes tranquilas y metaleras con algunos elementos jazzeros en la batería y el pulcro sonido del bajo.
Así termina el primer “en vivo” de Opeth. Un registro audiovisual diferente a lo que uno estaba acostumbrado a escuchar. Este trabajo refleja la versatilidad de la banda y que, a futuro, confirmó la variedad de hacer música.
A pesar que hubo algunos desperfectos en la presentación (muy leves), es una pieza de culto para el fan acérrimo de los suecos y que, a pesar de lo “añejo” que es “Lamentations”, logra el cometido en mostrar algo fuera de común del universo de Opeth en dicha época.
¿Conclusiones? Lamentations es un show que todo fan ya debe haber visto y el que no, debe dedicarle un par de horas para disfrutar la esencia de hace veinte años. Además, se debe destacar que es una de las presentaciones sólidas con la formación estelar de la época, pues a la actualidad, solo están activos Mikael Akerfelt y Martín Méndez en la banda.
Recuerda que Opeth se presentará, una vez más, en Chile en el Santander Arena el domingo 1 de noviembre del 2026 y será el punto de partida de la gira “The Last Will And Testament Latin American Pt.2”. La producción está bajo el alero de The Fanlab y los tickets (al momento de la publicación de esta nota, solo quedan sector Cancha y Platea Alta) puedes adquirirlos en Puntoticket.

