La jornada de este martes 13 de octubre estuvo marcada por las intensas lluvias que afectaron a Santiago, generando diversas complicaciones en la ciudad y dificultando los desplazamientos por el centro de la capital. 

Sin embargo, las dificultades climáticas no impidieron que los estadounidenses Between The Buried And Me regresaran a Chile después de seis años de ausencia, concretando así su segunda presentación en nuestro país, en esta ocasión promocionando su último álbum titulado “The Blue Nowhere” (2025). El Teatro Cariola fue el escenario para una jornada que también contempló las actuaciones de los nacionales Errante y Kubera.

La apertura estuvo a cargo de Errante, agrupación que desarrolla una propuesta donde confluyen elementos del post-metal, rock alternativo y progresivo. Su presentación comenzó ante un público particularmente escaso, donde probablemente las condiciones climáticas influyeron en esta situación, aunque la baja convocatoria terminaría siendo una característica de toda la jornada.

Durante treinta minutos, los nacionales interpretaron cinco canciones en una presentación que fue creciendo considerablemente con el transcurso de los minutos. El comienzo evidenció algunos problemas de balance en el sonido en las voces, que no lograban distinguirse con suficiente claridad entre los instrumentos. Afortunadamente, aquello fue mejorando y permitió apreciar una propuesta instrumental de muy buen nivel. La ejecución de la batería, las líneas de bajo y el trabajo de guitarra dejaron en evidencia la capacidad técnica de sus integrantes, con canciones con estructuras elaboradas y cambios de intensidad bastante interesantes.

Uno de los mejores momentos llegó con “Tolerancia Represiva”, canción que comenzó con una sección más atmosférica cercana al doom para posteriormente adquirir mayor velocidad y contundencia. Fue precisamente ahí donde el baterista Gustavo Pinto sobresalió con una interpretación particularmente intensa, acompañado por un trabajo de bajo muy preciso y secciones de guitarra que terminaron elevando considerablemente la presentación.

El cierre llegó con “Entre la razón y el afecto”, donde la banda terminó entregando una actuación sólida, especialmente desde el punto de vista instrumental. Un inicio de jornada que dejó buenas sensaciones y preparó adecuadamente el ambiente para lo que vendría.

Galería | Between The Buried And Me : Errante en Teatro Cariola

Posteriormente llegó el turno de Kubera, agrupación local que desarrolla una propuesta de metal moderno con influencias progresivas, groove y elementos más extremos.

Durante veinte minutos, el grupo interpretó cinco canciones ante un público ligeramente más numeroso. Sin embargo, su actuación no consiguió alcanzar el impacto que había dejado Errante. Musicalmente, su propuesta recordó bastante a agrupaciones como Jinjer, especialmente por la utilización de estructuras rítmicas modernas y guitarras contundentes.

No obstante, su presentación dejó en evidencia que la interpretación vocal careció por momentos de la fuerza y presencia necesarias para transmitir adecuadamente la agresividad de las canciones. A ello se sumó una propuesta que, pese a contar con algunos pasajes interesantes, terminó resultando bastante convencional dentro de un estilo que actualmente cuenta con numerosos exponentes.

Kubera cumplió con desarrollar su repertorio, aunque sin ofrecer momentos especialmente memorables. De todas maneras, siempre resulta positivo que las agrupaciones nacionales dispongan de espacios para presentar su trabajo en lugares como el Teatro Cariola y abriendo para una banda internacional.

Galería | Between The Buried And Me : Kubera en Teatro Cariola

Tras una espera cercana a los cuarenta minutos, el escenario quedó preparado para recibir al plato fuerte de la noche. A las 22:00 horas en punto, tal como estaba anunciado, Between The Buried And Me apareció ante una audiencia que lamentablemente no logró llenar el Teatro Cariola. 

Eso sí, lo que faltó en cantidad sobró en entusiasmo. Desde los primeros momentos quedó claro que quienes llegaron al recinto de calle San Diego estaban completamente dispuestos a disfrutar de una presentación que terminaría convirtiéndose en una auténtica montaña rusa de intensidad.

Y es que definir musicalmente a Between The Buried And Me nunca fue una tarea sencilla. Su propuesta combina death metal técnico, metalcore, rock progresivo, pasajes atmosféricos, elementos cercanos al jazz y experimentaciones de carácter avant-garde. Todo aquello quedó plasmado sobre el escenario mediante una ejecución instrumental sencillamente espectacular.

La banda desarrolló su repertorio prácticamente sin interrupciones, dejando que las canciones y la complejidad de sus composiciones fueran las grandes protagonistas de la noche. Las variaciones rítmicas, los cambios de atmósfera y las transiciones entre melodías y brutalidad extrema mantuvieron una presentación muy dinámica.

Uno de los momentos destacados llegó con “Absent Thereafter”, canción de “The Blue Nowhere”, cargada de cambios de intensidad, estructuras complejas y momentos contundentes, que fue recibida de forma particularmente entusiasta por el público

El repertorio también contempló distintas etapas de su trayectoria, incluyendo canciones como “Selkies: The Endless Obsession”, del disco “Alaska” (2005), y “Sun of Nothing”, perteneciente a “Colors” (2007). Ambas permitieron recordar la evolución musical de la banda, que a través de los años ha conseguido desarrollar una identidad propia mediante la permanente experimentación.

En cuanto al desempeño de los músicos, Tommy Rogers entregó una actuación espectacular. Su capacidad para alternar interpretaciones melódicas con voces agresivas y guturales evidenció una enorme versatilidad. A ello se sumó una gran presencia escénica, que consiguió transmitir tanto la brutalidad como los momentos más sensibles del setlist.

Paul Waggoner en guitarra dio una clase de capacidad técnica ejecutando con precisión cada una de las canciones. Dan Briggs aportó líneas de bajo que le daban coherencia a cada uno de los cambios rítmicos, mientras que Blake Richardson entregó una verdadera demostración de virtuosismo, velocidad y energía en la batería.

Hacia el final del show, Waggoner agradeció al público, reconoció las presentaciones de las bandas locales que participaron en la jornada e hizo el tradicional “Chi chi chi, le le le”, provocando la respuesta inmediata de la gente.

La presentación terminó hacia las 23:35 tras la interpretación de “Goodbye To Everything Reprise”, dejando completamente satisfechos a los valientes que desafiaron la lluvia y se hicieron presentes en el Teatro Cariola para presenciar a uno de los nombres más interesantes y versátiles del metal progresivo contemporáneo.

Galería | Between The Buried And Me en Teatro Cariola