Conversamos con Anton Newcombe en Santiago, y entre ideas, humor ácido y una visión musical única, nos dejó claro por qué sigue siendo una de las mentes más inquietas del rock actual. Una charla corta, intensa y completamente inspiradora.

4 de diciembre. Toca en Santiago de Chile una de las bandas más importantes de la psicodelia moderna, The Brian Jonestown Massacre. Desde Rock Legacy logramos contactar a su frontman y coordinamos una entrevista. Él nos cita a las 16:00 horas en la discotheque Blondie, justo durante la prueba de sonido, para intentar concretar unos minutos de conversación.

Llego a Blondie e inmediatamente veo a Anton buscando el baño. Lo saludo: “Hola Anton, soy Claudia”. Me sorprende su sencillez y humildad al responderme: “Hola Claudia, yo soy Anton”, como si no hubiese escuchado sus discos ni leído historias sobre él durante años. Quedamos en hablar después de la prueba de sonido.

De a poco aparecen más integrantes de la banda y suben al escenario a probar sonido. No veo a Joel Gion, otro músico está tomando su puesto. Lo único que falta es el vocalista. Conectan cables, ajustan equipos, se organizan… y entonces llega Anton. Su presencia cambia el ambiente, es como si se encendieran luces invisibles y el aire adquiriera otra densidad. Comienzan los primeros acordes y todo parece un sueño, presenciar este momento es un privilegio que cuesta procesar.

La emoción me impulsa a capturar el momento en una foto. Al hacer el gesto, Anton me mira y dice: “No photos, no recordings”. Lo respeto de inmediato. Él es el director de orquesta, y lo último que quiero es incomodarlo. 

Suenan dos canciones a medias. La tercera apenas comienza, Anton canta dos frases y luego baja del escenario. Todos esperamos su regreso… pero no ocurre. Al parecer, la prueba de sonido ha terminado.

La banda se retira. Volverán a las 20:30 horas. No sabemos si la entrevista se concretará, pero mantenemos la paciencia. Nos advierten: Anton no da entrevistas, será difícil lograrlo”. Aun así, confiamos.

Mientras escuchamos las pruebas de las bandas teloneras, alguien comenta que el cantante había dicho que no quería ver a nadie al regresar, ni siquiera músicos de otras bandas. Más tarde queda claro que esas historias no eran ciertas; su comportamiento fue completamente distinto a los rumores.

Seguimos esperando. Cuando Anton vuelve, le pregunto si es posible hacer la entrevista. Me responde: “After”. Pero un segundo después me llama, señala una mesa cercana y nos dice que nos sentemos: tiene poco tiempo, pero podemos conversar un par de preguntas.

Rock Legacy: ¿Qué tan distinta se siente una gira en Sudamérica comparada con Europa o EE.UU.? ¿Cambian algo del setlist o la energía en el escenario?

Anton Newcombe:Yo solo intento tocar lo mejor que pueda, sabes. El ambiente político en América está muy loco, hay mucha gente estúpida en algunos lugares. Bueno, yo no vivo en América desde hace 20 años, pero me encanta la energía del público en Sudamérica. Para mí, todo el mundo está yéndose a la mierda, las políticas se han vuelto muy extrañas, por lo que es importante tocar buena música con un mensaje, y que las cosas pasen”. 

R.L.: Los conciertos de BJM suelen tener un ambiente casi ritual. ¿Qué buscan transmitir en vivo que no se aprecia en estudio?

N. : Los álbumes de estudio son muy diferentes a tocar en vivo. En vivo entrego lo mejor de mí, en vivo busco ser algo, yo quiero vivir, vivir tocando en vivo, es lo que me gusta y trato de demostrar eso en el escenario. 

R.L. : ¿Estás escuchando o conoces alguna banda de latinoamerica?

A.N.: “No realmente, pero estoy muy orgulloso de una banda argentina, Winona Ryder, son realmente buenos. Ellos están girando por Europa en estos momentos, así que bien por ellos. 

Me gustaría que muchas bandas de Sudamérica giraran por allá. Conozco algunas bandas de amigos brasileños, algunos amigos músicos chilenos viviendo por Berlín. Yo solo quiero ver que las bandas de acá toquen por todas partes, respeto mucho eso”.

Luego conversamos un poco más. Anton envió un saludo para Rock Legacy, le entregamos un disco de la banda Chilena de space rock psicodélico The Polvos!, compartimos un par de fotos y nos quedamos con esa sensación de satisfacción absoluta que deja una buena conversación con alguien que admiras.

Pocos minutos después, la banda volvió al ritmo del backstage: Joel Gion llegó justo a tiempo, completando la formación clásica. Ya sobre el escenario, The Brian Jonestown Massacre entregó un show increíble, memorable e inolvidable. Fue un sonido hipnótico, actitud, improvisación y esa energía única que solo ellos pueden generar. Una noche que queda grabada como uno de esos momentos especiales para la escena y para todos quienes estuvimos ahí.

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