La banda estadounidense regresó a nuestro país tras casi 13 años de su primera y única visita a la fecha, hasta ayer. Liderada por Lzzy Hale, quien junto a su hermano Arejay fundó el conjunto en 1997, la agrupación repasó los seis álbumes que componen su discografía, con alto énfasis en su segundo trabajo y en su más reciente lanzamiento, Everest. La jornada comenzó con la presentación del joven trío nacional Force que deleitó a los presentes con su potente sonido reminiscente del hard rock y metal de los 80s.

Al finalizar la jornada de este viernes 27 de marzo, los alrededores del Teatro Coliseo estuvieron marcados por un enorme —y desproporcionado— contingente de Carabineros, tanto a pie como en guanacos y zorrillos, que cerró calles aledañas al recinto, mientras un grupo de estudiantes marchaba hacia el frontis del Palacio de La Moneda. La situación no pasó a mayores, y, finalmente, no fue la fuerza policial sino que la de la banda nacional Force la que se impuso a eso de las 20:00.

Conformados por el vocalista y guitarrista Laureano Starboy, el bajista Hans Beyer y la baterista Camila Sulwacker, el trío desplegó su arrolladora potencia en el escenario del Teatro Coliseo con canciones como “Shine Like Me, Bitch!”, sacudiendo a un público que comenzaba a congregarse en el recinto de Nataniel Cox.

🔥 El estruendoso regreso de Halestorm a Chile tras 13 años

21:00, se apagan las luces y desde el primer segundo, Halestorm construye algo más que un show. El coro de “Familiar Taste of Poison” sirve de introducción casi hipnótica, mientras las guitarras se repiten y crecen lentamente. No estalla de inmediato: se mantiene en suspenso. Y cuando la banda entra, esa tensión se rompe de golpe Lzzy Hale saluda efusivamente a Santiago, levantando los cuernos con la mano derecha, y el golpe inicial llega con “Rain Your Blood on Me”, una descarga directa sostenida por una base insistente que empuja todo hacia adelante.

Con “Love Bites (So Do I)”, el show encuentra otro tipo de impulso: más controlado pero también más flexible. El riff se mueve con soltura, permitiendo que la voz marque cada frase con intención. Ya desde aquí se hace evidente el desplante de Arejay Hale, quien incluso lanza una baqueta al aire, la recupera y continúa como si nada. El vínculo con el público se refuerza cuando Lzzy, en español, lanza un claro: “¡te quiero mucho!”.

Luego una joya de su etapa temprana, “I Miss the Misery”, combina tensión y liberación, con versos que desembocan en un coro amplio, mientras que la más reciente “Watch Out!” baja la velocidad pero aumenta en peso: todo suena más denso, más cargado. Antes de “Rock Show”, Lzzy saluda: “¿Cómo estamos esta noche?”, jugando además con el título de la canción que viene. El tema abre el espacio, más luminoso y directo, pensado para el canto colectivo. En medio, ejecuta con precisión su solo de guitarra, mientras Joe Hottinger extiende el suyo con igual seguridad. Luego agradece el regreso: “Gracias, Chile, por recibirnos de vuelta después de 13 años. Es genial verlos otra vez y también a quienes nos ven por primera vez esta noche”.

I Like It Heavy” es una reafirmación de que Halestorm no vino a suavizar nada. Lzzy, luego de preguntarle al público si les gusta fuerte y pesado, se adueña completamente del escenario, sin guitarra, moviéndose con libertad mientras la banda mantiene un pulso firme, y la canción incluye guiños a Black Sabbath, Led Zeppelin y Lemmy que se cuelan en su letra. Esa línea de intensidad y fuerza continúa con “Like a Woman Can”, donde la vocalista dedica: “Esta canción es para las mujeres, para las mujeres hermosas”, interpretándola desde el piano sin abandonar del todo la guitarra. La tensión se mantiene en “I Gave You Everything”, donde el solo de Joe Hottinger brilla por su intención y precisión.

Galería | Halestorm en Teatro Coliseo

Antes de “I Get Off”, Lzzy juega con el público: “¿Qué voy a hacer con ustedes esta noche? ¿Sienten lo mismo por mí?”. Luego se presenta (“Mi nombre es Lzzy, pero pueden llamarme Mz. Hyde”) y da pie a la canción cuyo título alude a El extraño caso de Dr Jekyll y Mr Hyde y refleja la dualidad que la cantante ve en sí misma. A continuación, el solo de batería de Arejay Hale eleva el momento y es él quien guía al público en el clásico ‘CHI CHI CHI, LE LE LE’, cerrando con un par de baquetas gigantes que rozan lo caricaturesco sin perder impacto.

Tras esto, regresa la banda al escenario para “Back From the Dead”, canción que dio título a su álbum de 2022, cuya primera línea es una reafirmación de aguante, propia de quien sobrevivió tiempos oscuros como la pandemia. Luego suena “Wicked Ways”, donde la agresividad de los riffs y la batería endemoniada refuerzan su energía inquebrantable. “Chile, ¿son unos ‘freaks’ como yo?”, lanza Lzzy antes de “Freak Like Me”, uno de los puntos más altos de conexión colectiva de la noche. El reconocimiento a Force llega antes de “K-I-L-L-I-N-G”: “Queremos dedicar esta canción a la banda que abrió esta noche. ¿No estuvieron increíbles? Siempre es bueno ver a una baterista mujer”. Antes de “Everest”, Lzzy agrega: “Gracias, muchas gracias. Esta canción es para nuestros fans de siempre, que no nos han olvidado en todos estos años, y también para quienes nos ven por primera vez. Vamos a volver, y no va a pasar tanto tiempo como la última vez”. La canción que da nombre a su más reciente placa cierra el bloque principal con una construcción que crece progresivamente hasta alcanzar un punto alto que se siente ganado. El encore mantiene la intensidad con una dupleta de su disco Vicious (2018): “Black Vultures” y “Uncomfortable” fueron firmes, directas, pulverizantes.

El cierre llegó con “Here’s to Us”, acompañado de un brindis liderado por Lzzy: por el público, por la banda y por el rock, en un final congregante en tiempos donde todo parece polarizado.

El regreso de Halestorm fue, además de una escalada por su discografía hasta llegar al Everest, una demostración de identidad: intensidad constante, control sin rigidez y cercanía sin perder carácter. Trece años después, la tormenta trajo la calma a su fanaticada que pudo volver a verles o incluso estar en su show por primera vez. Según prometieron, no demorarán tanto en volver a traer una lluvia de estruendosas canciones.

Por Eduardo Soto González

Profesor de Inglés de profesión, cronista musical por vocación.